Comienza el ”diálogo”

Rafael Vidal
El ya presidente, Mariano Rajoy, está sentando las bases de la nueva legislatura de la forma que cabía esperar: a la gallega. Por una parte afirma que esta legislatura exige diálogo constante y el esfuerzo de todos -algo que firmaría el propio Perogrullo dado el actual equilibrio de fuerzas en el Parlamento-, pero por otra dice que su política económica no se toca por la simple razón de que ha funcionado, es decir, que va a dialogar sobre lo que le venga en gana y va a seguir en sus trece en lo demás.
Sobre esa política económica hay que decir que la Seguridad Social alerta de que sólo el 48% de los contratos son fijos e indefinidos, algo lógico en uno de los países que más abusa del contrato temporal gracias a la política laboral de Rajoy y que plantea la inviabilidad del propio sistema.

Algunos medios publicaban en estos días una especie de amenaza del presidente respecto de los presupuestos: o se aprueban o convoca nuevas elecciones. Es obvio que la amenaza va dirigida al partido que en estos momentos es más débil frente a unas elecciones, el PSOE, al que parece exigir sumisión o, por el contrario, correr el riesgo de la desaparición virtual del mapa político español.

De momento, el diálogo para los presupuestos se ha iniciado con el PNV, un partido que siempre ha jugado el papel de bisagra en la política española de los últimos años con cualquiera de los dos partidos gobernantes. El resultado es fácil de prever, aunque lo complicado vendrá a continuación, porque Ciudadanos insiste en respetar lo firmado y el PSOE quiere aumento del gasto, al tiempo que Bruselas exige recortes por hasta 8.000 millones de euros. Es la cuadratura del círculo, algo que exige mucha imaginación y diálogo, dos cosas de las que el presidente del Gobierno no puede presumir.