Endesa, en infracción permanente

Las malas prácticas no son lo suyo y el supervisor del mercado lo sabe ¡Vaya que si lo sabe! como que se puede decir que ya cuenta con despacho y línea propia en la CNMC. No debe ser para menos. El expediente que viene alimentando Endesa con la suma de irregularidades por incumplir las medidas más básicas y elementales de protección al consumidor, como sucede en la formalización de contratos con los particulares, la sitúan a la cabeza de un liderazgo por el que el resto del sector trabaja y consigue evitar. Multas y sanciones se suceden a discreción e inundan el buzón de entrada de la eléctrica italiana que se lleva, de calle, el liderazgo de las sanciones al sector. 

Tiene a gala la polémica Endesa el engorde de su currículum, instalada en la infracción. Se supone que la moral de los responsables del Buen Gobierno está por los suelos al comprobar que no hay posibilidad de salir de la mala reputación, resignados a no levantar cabeza en una compañía que vive cómodamente en las sanciones, multas y llamadas al orden. Porque el goteo incesante y machacón de las sanciones calan en los miles de consumidores de una empresa que antes de la llegada de los italianos (recordar que la infractora es de propiedad pública italiana) se consideraba como la eléctrica de bandera del sistema eléctrico. Y así hasta la próxima multa.