Falso testimonio de un Gobernador

Un documento aportado por el exdirector de Inspección del Banco de España, Pedro González, refuta la declaración del testigo Miguel Ángel Fernández Ordóñez, exgobernador de la entidad, quien aseguró no haber recibido alerta alguna sobre el estado de la entidad (Bankia) hasta 2012. Sin duda, el tribunal encargado del caso, habrá descubierto lo obvio: que el testigo miente, se ha hecho el tonto y ha interpretado el papel de gobernador furtivo.

Si se hace caso al furtivo, entre que el Banco de España no lo sabía todo, no decidía ni aprobaba fusiones, que a él, Fernández Ordóñez, nada menos que el Gobernador, sólo le contaban "lo gordo" y que todo se lo hacían sus colaboradores ("salvo dos cositas de nada") habrá que concluir que el máximo responsable era un irresponsable completo, un perfecto títere cuya acción y omisión marcaron una crisis financiera que ha costado, por ahora, cerca de 54.000 millones de euros.

Su estrategia, interpretada con magistral dominio de la hipocresía, parece haberse derrumbado ante los hechos, por el testimonio del exjefe de la Inspección, por lo que deberá el juez encargado del caso tomar alguna decisión al haber sido probado el falso testimonio del testigo Fernández Ordóñez. Feo asunto el de Bankia y las cajas que se integraron en el grupo financiero que, por otro lado, entra ahora en un terreno ignoto para la ciencia jurídica de éste país, habida cuenta que no se conoce precedente sobre falso testimonio de un exgobernador del Banco de España.

Por todo esto, la estrategia subrepticia interpretada por Fernández Ordóñez (hacerse el tonto) no debe servirle para salir de rositas en el caso de la crisis de Bankia, debiendo ser revisada su declaración. Llama la atención, sin embargo, que en su mandato de seis años al frente de la institución, que como el Banco de España, se sitúa en el eje del sector financiero de un país, vaya a ser su huella el mal ejemplo de un gestor que a pesar del escaso trabajo desarrollado y el poco talento empleado haya sido capaz de haber provocado tanto daño a la reputación del supervisor. Por mucho menos, otros fueron a la cárcel.