Termómetro de sentimiento bancario

Fusiones, comisiones y política, en el foco de las presentaciones de resultados

Tercer trimestre atípico para los resultados bancarios con variables que han condicionado la actividad del negocio y adelantan previsiones
Juan José González
El sector bancario ha comenzado a presentar los resultados correspondientes a los nueve meses del ejercicio, con Sabadell abriendo el fuego de la rendición de cuentas. El primero de las entidades que ha servido para adelantar que no se trata de un trimestre cualquiera puesto que hay tres factores que han comenzado a condicionar la actividad bancaria y la marcha del mercado financiero local. Si bien no es la primera vez que asuntos como las fusiones, las comisiones y la política se presentan como temas de interés en la marcha del sector, la presión de las autoridades bancarias europeas, a través del Banco Central Europeo, han ido en aumento, empujando hasta acentuar a modo de asunto urgente para un futuro que ya se desea inmediato. El BCE tiene entre sus planes el inicio de movimientos corporativos en la banca española para la primera parte del próximo ejercicio. Presionan también sobre los resultados los costes y la eficiencia, ratios que ocupan a las entidades financieras y preocupan a los supervisores, europeos y local. Las autoridades están empujando al sector al cobro de comisiones y los bancos tienen muy claro el mensaje, la forma, la cuantía, etc, pero ninguno se atreve a dar el primer paso.
Argumentos y efectos no afectan por igual a empresas y particulares.  Será esta una decisión arriesgada y difícil, pero llegará más pronto que tarde. Y, finalmente, la situación política, la ausencia de un Gobierno estable con capacidad para afrontar el nuevo escenario económico que resuelva los problemas pendientes, se revela como un asunto prioritario para el sector bancario. El debate sobre el cobro de comisiones sobre los depósitos bancarios sigue presente en los ambientes financieros en la medida en las autoridades confirman la certeza de que los tipos de interés estarán presentes en el mercado en los próximos años, lo cual debe ser interpretado por el sector como una invitación directa a que comiencen a resolver un problema que ya está comprobando que provoca daños en las cuentas bancarias.

Pero la discusión no es sencilla y la decisión se presenta demasiado comprometida en términos de pérdida de clientes. En los últimos días, un banquero apuntaba la necesidad de que alguna entidad bancaria mostrase su valentía aplicando la medida, se puede decir que inevitable como afirma el consejero delegado de Banco Sabadell, Jaime Guardiola. De esta forma, las presentaciones de resultados que se esperan para la presente y próxima semana deberán encontrar una respuesta para clarificar cuándo y en qué condiciones piensan comenzar los bancos a cobrar a los particulares por los depósitos. Aunque parece estar claro que los costes deben ser trasladados a la clientela, no sucede lo mismo con el cuándo ni con el cuánto.

La pasada semana, Banco Sabadell, parece que la entidad por el momento más valiente en la aplicación del cobro a los depositantes de perfil institucional, apuntaba que el cobro a particulares llevará otra velocidad, más lenta, pero que seguramente irá entrando poco a poco. Pero no sólo es el Sabadell el que ha abierto el fuego en la vía para que la banca cobre por los depósitos a la clientela más financiera o corporativa. Bankia ya dejó claro que el cobro a particulares parecía una penalización mientras que podría justificarse el cobro a los grandes clientes de banca privada, algo que confirmó la entidad para los clientes institucionales de la banca privada.

Otro de los temas que estará presente en la rendición pública de cuentas tiene que ver con la presión reforzada del BCE para que el sector apure las decisiones para cerrar operaciones corporativas, algo que es considerado en el sector casi como una coacción, habida cuenta de la prioridad que tienen otros problemas en la vida bancaria. Sin embargo, y como se ha encargado de explicar el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, el sector debe tener en cuenta que la consolidación en necesaria porque las entidades necesitan y necesitarán más capital en el futuro, algo que no pueden solucionar por la baja rentabilidad y cotización de los bancos, lo que les impide a la mayoría proponer una ampliación de capital. De ahí que la solución propuesta del De Guindos sea fusionarse.

Finalmente, la política estará presente en las presentaciones de resultados trimestrales. Los departamentos de comunicación ya han alertado a la dirección y cuentan con las respuestas precisas y la opinión institucional. En general, buenas palabras, buenos deseos al tiempo que preocupación por la prolongada ausencia de Gobierno estable que garantice la toma de las decisiones necesarias para evitar un enfriamiento de la economía. La actividad bancaria depende en el corto y medio plazo de un horizonte estable, de decisiones políticas que sirvan para crear empleo en los próximos meses. El sector bancario ha comenzado a ver cómo la inestabilidad política afecta a las cuentas, no percibe que pueda despejarse en los próximos meses, lo que no es óbice para que continúe en su política de ajuste de capacidad y se muestre en privado optimista sobre los resultados futuros, aunque ahora tendrán que hacer públicas sus impresiones.