Inditex debe patentar su fórmula

Cierre de tiendas, fábricas con menor producción, pedidos paralizados... la coyuntura no ha respetado nada ni a nadie. Los números rojos se han adueñado de las cuentas, las presentes, y seguramente de las futuras: lo harán con más saña si cabe (cabrá) en los próximos meses. Es el parte de guerra del sector textil, donde militan los grandes distribuidores del país. Pérdidas trimestrales recurrentes para algunos e históricas para otros, según el modelo de negocio elegido, según la estrategia aplicada y según también la pericia mostrada en el manejo de la tempestad por los gestores.

En ese maremágnum unos han caído más o menos y otros se han estrellado. La caída histórica de las ventas en Inditex (entre febrero y abril un 44% menos) ilustra que a pesar del tsunami es posible la salvación. Ni el cierre de las tiendas (un 88%) ni la caída de los resultados (409 millones de pérdidas) parecen haber afectado en nada -o en casi nada- al margen bruto, que en este primer trimestre del año de la pandemia ha mantenido la textil española en el 58,4% de las ventas. Otros grandes del sector a duras penas han llegado al 33%.

Todo un ejemplo de que una gestión experta y hábil, unida a un modelo de negocio lógico y oportuno es capaz de mantenerse a flote sin necesidad de verse obligado a recurrir a medidas de urgencia y rescate como un ERTE o desinvertir con celeridad para generar liquidez. Inditex ha reaccionado a la carrera, anulando el pago del dividendo y poniendo 1.000 millones de euros en la venta online y 1.700 millones más en tecnologías para las tiendas. Otros grandes se han tirado de cabeza al ERTE.

Con números rojos en los tres primeros meses del año, evento histórico para la textil, el modelo de implantación global y de gestión en la compañía de Amancio Ortega y su escudero de lujo Pablo Isla, parece ser el más adecuado para salvar la coyuntura, algo de lo que el resto del sector debería estar tomando buena nota. Y no sólo por los resultados, sino también por el mantenimiento del empleo, ya que no todos los grandes podrán mantenerlo en los próximos meses. Más de uno ya ha echado cuentas y sale que habrá ajuste (a pesar del ERTE).