La central nuclear de Hinkley Point introduce la cuña de la crisis en la cúpula de EDF

El consejero delegado pide ayuda al Gobierno francés para el proyecto tras la dimisión de su segundo
Carlos Schwartz
Sobre el fin de semana, la filtración de una carta del consejero delegado de Electricite de France (EDF) a los empleados de la empresa en la que dice que no seguirá adelante con el proyecto de una central nuclear de varias etapas conocida como Hinkley Point C en Reino Unido si no obtiene apoyo financiero del Gobierno ha dado estado público a la crisis que se ha desatado en la cúpula de la eléctrica con la dimisión de su director financiero la semana pasada. Thomas Piquemal se presentó ante el consejero delegado de EDF, Jean-Bernard Levy, para informarle que de acuerdo con sus previsiones la realización del proyecto pactado con el Gobierno de Reino Unido por un importe total de unos 24.000 millones de euros pondría en duda la viabilidad de EDF si se registraban obstáculos en el camino.
Tras el encuentro Piquemal dimitió de la empresa. La eléctrica francesa en la que el estado tiene una participación del 85% tiene una carga de deuda neta del orden de los 37.400 millones de euros y además viene de hacerse cargo de la sociedad Areva, que desarrolla los reactores que utiliza la tecnología nuclear de Francia y el combustible nuclear de los reactores. La filial, antes denominada Framatone, estaba al borde de la insolvencia y debió ser rescatada por el Gobierno quien diseñó su absorción por EDF a un coste inicial de 1.200 millones de euros, aunque las fuentes del sector estiman que esa cifra es sólo la parte visible del iceberg que ha chocado contra EDF. El coste del proyecto de Hinkley Point es de 23.000 millones de euros.

El proyecto tiene el respaldo de los gobiernos de Francia y Reino Unido y se considera una pieza clave del futuro energético británico y de los proyectos comerciales bilaterales entre ambos países. Por añadidura en su gestación esta nueva infraestructura de generación británica tropezó con los acuerdos para que dos sociedades chinas del sector participaran al 50% en su desarrollo, idea que se vio reducida a la presencia en el capital del proyecto de China General Nuclear Power Co. con un 33,5%. Hinkley Point que tuvo que vencer resistencias por parte de la Comisaría de la Competencia  de la Unión Europea recibió el visto bueno de este organismo el pasado jueves.

Levy se encuentra bajo una fuerte presión del Gobierno para llevar adelante el proyecto y algunos observadores se preguntan como puede ser que una empresa de las dimensiones de EDF pueda descarrilar por el desarrollo de un solo proyecto. Sin embargo este es un proyecto complejo de varias etapas y la tecnología que se va a emplear ha ocasionado ya tropiezos a EDF. El reactor europeo de agua a presión de tercera generación (EPR) desarrollado por Areva, EDF y la alemana Siemens, ha sufrido serios retrasos durante su construcción en Francia y Finlandia lo cual ha supuesto una desviación presupuestaria de 5.200 millones de euros y el motivo central de la crisis de Areva. Uno de los temores en EDF es que los riesgos de construcción del reactor de diseño muy sofisticado, y que se supone es el más seguro del mundo, provoquen problemas como los de Finlandia.

En la negociación entre Reino Unido con EDF y CGN se pactó un precio por megavatio de 92,5 libras, que es el doble que el precio de mercado actual, como forma de asegurar a los constructores y operadores de la central la recuperación de sus inversiones. Sin embargo la caída de los precios de la energía eléctrica se han convertido en un punto de fusión del proyecto puesto que el doble de un precio bajo puede no cubrir los costes de inversión y de operación de la central sobre todo si hay costosas desviaciones del presupuesto. Hinkley Point C debería producir el 7% de la energía eléctrica de Reino Unido una vez en funcionamiento y cubriría necesidades suplementarias de demanda en el país para los próximos 30 años.

Es en definitiva un proyecto estratégico desde el punto de vista de las infraestructuras de generación para el país. EDF ha construido 58 centrales nucleares en Francia, emplea en el país a 110.000 empleados y genera dos tercios de la energía consumida en el país y es uno de los principales generadores de energía eléctrica en Reino Unido. Los sindicatos que tienen presencia en el consejo de EDF temen que los problemas del EPR lleven a retrasos en la construcción de la central con los consiguientes costes imprevistos que hundan a la empresa. La carta de Levy a los empleados de la empresa intenta atajar estas preocupaciones y calmar los ánimos dentro de la eléctrica.

Para algunos analistas del sector eléctrico la carga de la deuda para EDF es excesiva y se combina con algunos factores que agudizan la inestabilidad de la situación para la empresa. De un lado la fuerte caída de los precios de la energía que en Francia ha sido de un 30% en el último año en paralelo a la caída del precio del petróleo. La empresa se endeuda para pagar dividendo y esto intranquiliza a los accionistas.

La capitalización de mercado de EDF ha caído hasta los 19.000 millones de euros la semana pasada comparado con una deuda neta de 37.000 millones de euros. Como todo el sector en Europa EDF ha debido soportar la presión de los reguladores por el cambio climático, el exceso de capacidad de las eléctricas renovables, y la caída del precio de la energía en el último año. Sin embargo otras grandes eléctricas de Europa han tenido peores resultados que EDF.

Las alemanas EON y RWE han debido separar activos para aparcar los menos rentables en divisiones externas debido a fuertes pérdidas en el sector. En cualquier caso EDF tiene algunos problemas específicos que abordar. Tiene por delante la renovación del parque de centrales nucleares en Francia para extender su vida media de 40 a 50 años por importe de 55.000 millones de euros. Pero el filo de la navaja es Hinkley Point, puesto que ya ha supuesto una reducción de su rating de crédito por una de las empresas de calificación, y puede suponer más degradaciones en el corto plazo.