La eólica, primera fuente de electricidad en España en un trimestre

La eólica se convirtió por primera vez, en el periodo del 1 de noviembre al 31 de enero, en la primera fuente de electricidad de España durante un trimestre completo.

En concreto, durante el periodo generó 16.410 gigavatios hora (GWh), un 36% más que en el mismo periodo del año anterior. Esta producción es suficiente para abastecer el 26% de la demanda eléctrica peninsular en un trimestre, según los cálculos de la AEE.

Durante noviembre, diciembre y enero, los fuertes vientos que soplaron en el país situaron a la eólica como la primera tecnología del sistema mes a mes.

En enero se generaron 6.329 GWh, lo que supone que la eólica ha superado por primera vez en su historia los 6 teravatios hora (TWh), generación suficiente para cubrir el consumo eléctrico mensual de los hogares peninsulares españoles con una potencia contratada inferior a 10 KW (el 100% del sector residencial).

También en el mes de enero, en concreto el día 16, la eólica batió su récord de producción diaria, con 345.011 MWh, y generó más electricidad que el conjunto de tecnologías térmicas convencionales.

En el conjunto de 2012, la generación eólica ascendió a 48.156 GWh, tras crecer un 14,3% en el año.

En este escenario, España ha desarrollado su actividad con unas pocas empresas muy grandes (las del IBEX) que suelen producir fuera de España y dependen mucho de la regulación pública (energía o entidades financieras) y una gran mayoría (más del 90%) de pequeñas empresas "que no se consolidan porque no crecen".

¿Cómo cambiar todo esto?. Lo primero sería lograr que la economía española sea más competitiva: mejorando la calidad de sus productos (algo imposible en el corto y medio plazo) o con menores precios. Según estos expertos, para abaratar el producto debe haber moderación salarial (esta parte se ha cumplido, ya que los salarios reales han crecido una media del 0,36% anual desde 1985) y los empresarios deben aceptar menores beneficios y mayores reinversiones. Esto último, más pendiente de cumplirse, requiere un cambio de cultura empresarial y una política económica que lo fuerce.