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La insolvencia de Alpine Bau pone en jaque los planes de saneamiento y reestructuración de FCC

La experiencia de la constructora española en Austria y Europa del Este ha fracasado de forma estrepitosa
Esther Alcocer, presidenta de FCC
Carlos Schwartz

La constructora Alpine Bau de Austria, filial de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), ha presentado un concurso voluntario de acreedores a solo 24 horas de emitir un comunicado en el que defendía la viabilidad de un plan de reestructuración financiera en el que FCC ya había invertido hasta marzo 95 millones de euros para mantener a la sociedad en marcha. De acuerdo con algunas fuentes, en realidad la cuantía de la línea de ayuda de la matriz fue de 150 millones de euros. El pasivo de la sociedad es de 2.600 millones de euros con un activo del orden de los 661 millones de euros de acuerdo con fuentes de los acreedores. Los principales acreedores bancarios son Bank Austria y Erste Group. FCC afirmó ayer que el quebranto de Alpine supondrá una pérdida este ejercicio de 289 millones de euros después de impuestos. Además de anotar como riesgo suplementario 625 millones de euros vinculados a la empresa austriaca incluidos en la deuda financiera neta de FCC que totalizaba al final del primer trimestre de este año 7.254 millones de euros.

La crisis de Alpine Bau que es el núcleo del grupo Alpine Holding GMBH puede arrastrar al conjunto empresarial que emplea a 6.000 trabajadores. En marzo, tras la inyección de capital de FCC en la sociedad los acreedores de la segunda constructora de Austria aceptaron un recorte simétrico de 150 millones de euros en sus posiciones. Después de tres meses de dura negociación la crisis se precipitó por desacuerdos entre el accionista y los bancos. De acuerdo con una fuente bancaria “FCC se negó a dar más financiación a su filial”. La sociedad deberá esperar a la designación de un administrador judicial que deberá revisar los estados contables y las posiciones acreedoras. De momento FCC ha admitido una exposición de 289 millones de euros, sin embargo fuentes de medios de la auditoría forense estiman que “las pérdidas deberían contabilizar los avales y financiación entre las empresas del grupo que afectarán probablemente a la cuantía de las pérdidas que el concurso de acreedores pueden ocasionar a FCC”. A grandes rasgos las fuentes señalan que la repercusión total “puede ser del orden de los 1.000 millones de euros”.

Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) había logrado refinanciar en los primeros siete meses de 2012 un 13% de su deuda total, en particular dos créditos de vencimiento en ese mismo año. Mientras había logrado un alivio parcial para su filial Portland Valderribas. Pero, en noviembre se cernieron las sombras sobre su filial Alpine Bau. El crecimiento de las ventas en la participada no guardaba relación alguna con los beneficios decrecientes que generaba despertando incertidumbre sobre la consistencia contable de la sociedad. Fue precisamente en noviembre de 2012 que la auditora KPMG hizo pública una “pérdida potencial” pero no aflorada estimada en 260 millones de euros. De acuerdos con fuentes de medios financieros sin embargo, la empresa conocía la existencia de esa pérdida desde hacía tiempo. En su momento las fuentes afirmaron que el origen del quebranto era “poco claro” y podía ocasionar nuevos trastornos a la empresa, algo que ha quedado al rojo vivo ahora.

La empresa declaraba en sus cuentas anuales del pasado ejercicio respecto de su riesgo de solvencia que: “a pesar de que las cuentas del Grupo  presentan unas pérdidas de 1.027.963 miles de euros, se trata en su mayor parte de pérdidas contables, por saneamiento de activos, deterioros de fondo de comercio y ajustes  de determinadas inversiones, en los grupos FCC Environment (UK), antes Grupo WRG, Alpine, FCC Logística, Energía, Realia Business y Globalvía Infraestructuras.

Pérdidas operativas que no tienen efecto en caja y no afectarán en el futuro al endeudamiento del  Grupo FCC y por tanto tampoco afectarán al riesgo de solvencia del mismo”. Pese a esta consideración la insolvencia de Alpine tiene más implicaciones que las que la empresa parece dispuesta a reconocer. De la escueta información dada ayer se entiende que hay 625 millones de euros de la deuda financiera neta de FCC que corresponden a Alpine. No será hasta el final de este año que se podrá ver la repercusión real. Mientras, estos eventos son malas noticias para los acreedores de FCC y para su socio -en Realia y Globalvía- y acreedor Bankia.

FCC está en una verdadera carrera contra reloj para reducir su deuda financiera neta de 7.254 millones de euros. En sus planes financieros de finales de 2012 las previsiones eran reducir esa deuda en 2.000 millones de euros, y colocarla en 2015 en el horizonte de los 5.000 millones de euros. Para ello una parte del plan consiste en vender activos. En los primeros seis meses de este año sólo han logrado vender su 50% de Proactiva a su socio, Veolia Environment, por 150 millones de euros. O bien FCC hace una venta acelerada de activos o la relación con sus acreedores se va a hacer más compleja. Ocurre que las cuentas de 2012 explican que “Al 31 de diciembre de 2012 el Grupo tiene un fondo de maniobra negativo por importe de 1.309 millones de euros, existiendo deuda financiera con vencimiento a corto plazo por importe de 4.152 millones de euros”.

La afirmación es clara pero el texto pasa a matizarla de la siguiente forma: “No obstante lo anterior, los Administradores de la Sociedad dominante han formulado las presentes cuentas anuales consolidadas sobre la base de la aplicación del principio de empresa en funcionamiento, dado que no tienen dudas acerca de la capacidad del Grupo para refinanciar o reestructurar su deuda financiera, así como para generar recursos de sus operaciones y mediante la desinversión en activos no estratégicos que permitan adaptar la estructura financiera del Grupo a la situación de los negocios y los flujos de tesorería previstos en el Plan de Negocio para los ejercicios 2013-2015, período que comprende el Plan Estratégico en el que el Grupo está comprometido...” Es decir que la empresa cuenta con su capacidad para refinanciar o reestructurar deuda, y esto es precisamente lo que la situación concursal de Alpine va a dificultar. Vale la pena puntualizar que la insolvencia de Alpine es, de acuerdo con fuentes de medios financieros en Austria, la más grande del país desde la segunda guerra mundial y ha puesto en cuestión la supervivencia de otras 500 empresas proveedoras y en torno a 4.000 empleos. Alpine tiene garantía del estado sobre deuda por importe de 140 millones de euros.