Ante la falta de medidas

La opinión pública reclama moderar el gasto público en personal e igualar el ajuste al del sector privado

Las últimas cifras revelan que la suma total del coste de personal funcionario y contratado fue en 2012 un 18,1 por ciento mayor que antes de la crisis
ICNr

El gasto público sigue siendo uno de los problemas clave de la crisis y, por mucho que desde el Ejecutivo se hayan anunciado medidas a bombo y platillo -reducción de empresas y una reforma de las Administraciones inconclusa como paradigmas-, la percepción de la opinión pública dista mucho de la satisfacción con los pasos dados hasta el momento. Las cifras hablan por sí solas y a los continuos escándalos por corrupción le siguen titulares como el que ayer provocó cientos de comentarios en la red: la suma total del coste de personal funcionario y contratado se situó en 2012 un 18,1 por ciento por encima del nivel que mostraba antes del estallido de la crisis. 

Según las cifras recogidas por elEconomista, el ajuste del sector público dista mucho de haberse llevado a cabo si se tiene en cuenta que el conjunto de las tres Administraciones (Estado, comunidades autónomas y entidades locales) gastan más que antes en lo que a personal se refiere. Es un mal ejemplo de cara a los ciudadanos teniendo en cuenta el ajuste que ya ha llevado a cabo –y sigue haciéndolo, por mucho que el Gobierno hable de un cambio de tendencia- durante los últimos años, a través de despidos masivos y EREs que se han extendido hasta tocar a las grandes empresas del país. Al contrario, los datos demuestran que los cargos `a dedo´ siguen costando cada vez más a las arcas públicas mientras es el funcionariado el que más ha sufrido la situación, a través de recortes constantes en su salario, con la polémica de las pagas extra mediante. 

Es precisamente el problema del empleo el que más duele a los internautas y, de todos los aspectos en los que el Ejecutivo debería dar ejemplo, este es sin duda el más clave para su imagen. No se entiende que los sueldos se ajusten drásticamente en el sector privado y que seis millones de personas se encuentren excluidas del mercado laboral, mientras en el sector público los cargos `a dedo´ siguen aumentando en número y en salario. El drama del paro provca, como no podría ser de otro modo, que cualquier injusticia en este sentido sufra la más dura de las censuras públicas. De ahí que se acuse al Gobierno, como poco, de tener un tacto nulo a la hora de apicarse el `cuento de la austeridad´ que tanto ha predicado durante estos años. 

Los datos no dejan lugar a dudas: según la misma información, en términos absolutos, el pasado ejercicio dejó como balance un coste de personal del sector público que alcanzó los 116.087 millones de euros, mientras que en 2006 el desembolso destinado a esta partida no pasaba de 98.261 millones. Hablamos de un año en el que aún no se intuía `la que se venía encima´ y, sin embargo, incluso con la crisis encima, el gasto en esta patida siguió creciendo durante la coyuntura económica. Desde 2006 hasta 2010 este capítulo experimentó un incremento cercano al 30 por ciento, y el punto álgido se materializó en 2009, cuando el gasto en recursos humanos sumado por los tres niveles de la Administración equivalía a 125.710 millones de euros. Tras ese momento, durante el Segundo trimestre de 2010  se produjo la mayor caída del PIB -en términos interanuales- desde el inicio de la democracia: un 4,5 por ciento. Sin embargo, el gasto en personal presentó ese año una disminución mínima con respecto al ejercicio anterior, situándose en 125.658 millones de euros.

La caída del PIB, constante desde entonces, no se ha convertido en el detonante de un cambio de tendencia en cuanto a gasto en personal público. Así, aunque su coste no ha dejado de descender desde 2010, el ritmo es tan lento que incluso en 2012 todavía se situaba casi un 20 por ciento por encima del nivel anterior al inicio de la crisis. En cuanto a las previsiones de cara al futuro, 2013 no parece el año de la contención en gasto de personal, y así lo han demostrado las últimas cifras del Banco de España, donde la institución aseguró que resulta más que posible un incumplimiento del objetivo de déficit público para 2013, situado en el 6,5 por ciento del PIB. El BdE mira en especial hacia las comunidades autonómas, que representan la mitad de ese gasto, o lo que es lo mismo, 52.621 millones de euros en el año 2012, cifra que no dista demasiado de los 56.494 millones de 2009 para la misma partida. 

En cuanto a las entidades locales (ayuntamientos, diputaciones, mancomunidades...), son éstas las que más descontrol han experimentado durante la crisis, ya que dispararon el gasto un 40 por ciento entre 2006 y 2009. Eso sí, su desembolso actual en recursos humanos sólo supera en un 11 por ciento los casi 27.000 millones de euros que absorbía en 2006.

Con todo este panorama como referente, los ciudadanos dejaron claro que algo tiene que cambiar de inmediato para intentar al menos enmendar la situación y devolver la situación a la normalidad. `Los empleados del sector privado se han reducido en más de un 25 por ciento (de 15 millones a 11 millones), además de rebajas salariales del 20 por ciento al 40 por ciento o incluso 50 por ciento, mientras que el sector público apenas se ha reducido en un 6 por ciento (interinos y no renovaciones por jubilación) y apenas se les ha bajado el sueldo (un 5 por ciento un año, pero este año no, por tanto fue circunstancial), contando además que cada vez hay más pensionistas per la pirámide poblacional invertida. O se hace algo en serio, o esto va a reventar, porque es insostenible´, resumió un lector. 

Y es que, para los lectores, el sector público permanece ciego a la realidad y no assume el problema de la crisis como propio. `Hay un montón de personal nuevo que cobra más del doble y que no pasó oposición. Y subvenciones a malos empresarios que solo viven del sector público donde se confunde público/privado´, comentó otro internauta. Lo peor es la consecuencia final de todo ello: `Estamos endeudando a nuestros nietos, tanteando la bancarrota, para que funcionarios y políticos puedan mantener su nivel adquisitivo actual... Esto es pan para hoy y mucha, mucha hambre para mañana; cada euro de déficit que estamos produciendo es una bola de nieve para el futuro que nos aplastará´.