La compra de la parte de la vivienda al excónyuge no permite deducirse la inversión en Renta

Javier Ardalán
Cuando una persona divorciada se adjudica, al liquidarse su sociedad de gananciales con posterioridad a 2012, la mitad indivisa de la vivienda habitual adquirida junto con su ex cónyuge antes de 2013, por la cual venían practicando la deducción por inversión en vivienda habitual, no podrá beneficiarse de la deducción por vivienda en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de la mitad que pertenecía a su ex pareja, puesto que su adquisición es posterior a 2013 y a partir de ese año ya no pueden deducirse las compras de vivienda habitual realizadas.
De esta forma, lo interpreta la Dirección General de Tributos, en una consulta vinculante de 7 de febrero de 2019, en la que el adquiriente de la mitad de la vivienda habitual, es propietario desde antes del 2013 de la otra mitad indivisa de la vivienda objeto de consulta, teniendo derecho a la deducción por inversión en vivienda habitual por dicha vivienda y, a su vez, ha practicado la procedente deducción en el ejercicio 2012 o en alguno otro anterior, por la adquisición de dicha parte indivisa.

El artículo 68.1.1º de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (LIRPF), en su redacción en vigor a 31 de diciembre de 2012, establece la configuración general de la deducción por inversión en vivienda habitual disponiendo que, con arreglo a determinados requisitos y circunstancias, los contribuyentes pueden deducirse un determinado porcentaje de las cantidades satisfechas en el período de que se trate por la adquisición o rehabilitación de la vivienda que constituya o vaya a constituir la residencia habitual de los mismos.

Por ello, se requiere la concurrencia en el contribuyente de dos requisitos, como son, de una parte, la adquisición de la vivienda propia, aunque sea compartida, en su caso, y que dicha vivienda constituya o vaya a constituir su residencia habitual. Y, por tanto, con independencia de cómo se instrumente su financiación, del estado civil del contribuyente y, en su caso, del régimen económico matrimonial.

Ahora bien, al adquirir el contribuyente con posterioridad a 2012 una nueva parte indivisa de la vivienda que para él ya viene teniendo la consideración de vivienda habitual a efectos de ésta deducción, para determinar si le es posible practicar la deducción por ello, hay que tener en cuenta que, con efectos desde 1 de enero de 2013, la Ley ‘por la que se adoptan diversas medidas tributarias dirigidas a la consolidación de las finanzas públicas y al impulso de la actividad económica’, ha suprimido el apartado 1 del artículo 68 de LIRPF, en su versión de 2006,, que regulaba la deducción por inversión en vivienda habitual.

La LIRPF cambió en 2012, regulando un régimen transitorio que permite practicar dicha deducción a aquellos contribuyentes que hayan  adquirido su vivienda habitual con anterioridad a 1 de enero de 2013 o satisfecho cantidades con anterioridad a dicha fecha para la construcción de la misma.

Del contenido de dicha disposición se desprende que a partir de 1 de enero de 2013 se suprime la deducción por inversión en vivienda habitual para todos los contribuyentes si bien, se introduce un régimen transitorio para, entre otros, aquellos contribuyentes que hubieran adquirido jurídicamente su vivienda habitual con anterioridad a 1 de enero de 2013, que podrán seguir aplicando la deducción por inversión en vivienda habitual.

Ahora bien, al respecto debe tenerse en cuenta que para acceder al citado régimen transitorio es necesario, además, que el contribuyente haya practicado la deducción por inversión en vivienda habitual en relación con las cantidades satisfechas por la adquisición de dicha vivienda en un periodo impositivo devengado con anterioridad a 1 de enero de 2013.

Respecto a las cantidades que, por cualquier concepto, pueda satisfacer por la parte indivisa adquirida con posterioridad a 31 de diciembre de 2012 por extinción de condominio, haya existido o no una alteración patrimonial en el transmitente, no le será de aplicación el régimen transitorio de la deducción por inversión en vivienda habitual, ya que no se cumple el requisito de que el obligado tributario hubiera practicado dicha deducción en un período impositivo devengado con anterioridad a 1 de enero de 2013 en relación de las cantidades satisfechas para la adquisición de dicha cuota indivisa adicional.

Conforme lo cual, no procede practicar deducción por las cantidades que satisfaga por la amortización del préstamo con el que financiaron la vivienda en la parte que se corresponda con la parte indivisa adquirida con posterioridad a 31 de diciembre de 2012.

Ello, con independencia de la fecha que ha de tomarse como de adquisición de ésta cuota indivisa adicional adquirida en el proceso de disolución de condominio y en relación con el cómputo del plazo de los tres años a fin de considerar una edificación como vivienda habitual -período al que hace referencia y requiere el artículo 41.bis del RIRPF-.

Para éstos casos, de extinción de condominio que recae sobre dicha edificación, el Tribunal Económico Administrativo Central, en recurso extraordinario de alzada para la unificación de criterio, en resolución de 10 de septiembre de 2015, fija “el criterio de que para el cómputo del plazo de tres años para determinar si el inmueble tiene o no la consideración de vivienda habitual, ha de estarse a la fecha en que se produjo la adquisición de la cuota indivisa, sin tener a estos efectos trascendencia la fecha en que se adquirió la cuota restante hasta completar el 100% del dominio de la cosa común con motivo de la división de la cosa común, la disolución de la sociedad de gananciales, la extinción del régimen económico matrimonial de participación o la disolución de comunidades de bienes o separación de comuneros”.

En definitiva, a efectos del cómputo del plazo de los tres años, dicha nueva parte se considerará adquirida en la fecha en la que, el obligado tributario, adquirió su cuota indivisa inicial.