La deuda impagada de tarjetas crece un 11,5% en el último trimestre en EEUU y alcanza los US$ 11.900 millones

El crédito concedido sobre tarjetas sigue creciendo a un ritmo desproporcionado
Carlos Schwartz
La deuda morosa acumulada por las tarjetas de crédito en Estados Unidos ha alcanzado los 11.900 millones de dólares en el último trimestre de 2017 de acuerdo con la información difundida por el Fondo Federal de Garantía de los Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés). Mientras tanto, el crédito concedido por tarjetas de crédito aumentó en el último trimestre del año pasado en 69.600 millones de dólares es decir un 8,8% lo que pone de relieve que esa forma de financiación se mantiene pujante. El resto de los créditos tuvo un crecimiento absoluto y relativo inferior, del orden del 33% menor que el de tarjetas. Los bancos del sistema han declarado incobrables 13.200 millones de dólares en créditos en el último trimestre lo que representa 1.000 millones de dólares más que un año antes y constituye el noveno trimestre consecutivo con un incremento de los incobrables. La lista la encabeza el crédito concedido por tarjetas que declararon en mora 1.100 millones de dólares en el trimestre. 
El cierre del año pone de relieve que la morosidad también ha crecido en los créditos hipotecarios con una tasa de impagos del 5,2% con un total de 56.700 millones de dólares. Por el contrario los créditos a la industria y el comercio mostraron una reducción en la tasa de impagos en el último trimestre. El incremento de la morosidad en el crédito de tarjetas sigue la curva ascendente de su masiva distribución entre la clientela de los bancos como forma de ampliar la esfera del crédito en la medida que no hay una verificación de las posibilidades del prestatario. 

Por añadidura las campañas para la colocación del producto entre los clientes se ha acompañado en los últimos dos años de todo tipo de ofertas marginales desde la devolución de parte del gasto hasta los descuentos en cadenas de comercios, productos y servicios. El denominado crédito revolving concedido a través de la tarjeta se convierte en una deuda creciente a menos que el usuario calcule una cuota que verdaderamente permita reducir las posiciones deudoras y no continúe acumulando deuda por déficit de pago frente a los intereses. De acuerdo con las encuestas en el mercado los tipos de interés de mora para el revolving pueden llegar hasta el 30%.

Mientras que las tarjetas de crédito representa menos del 9% del balance total de la banca estadounidense, que asciende a 17,4 billones de dólares, y representan el 59% de los créditos calificados como incobrables por la banca en el cuarto trimestre del año pasado. El criterio general en la banca es que el crecimiento de los impagos es lógica si se tiene en cuenta que se trata de un periodo de recuperación de la demanda de crédito tras la crisis financiera internacional. 

El director de banca minorista de JPMorganChase señaló a los accionistas e inversores que estaba “muy confiado en la solvencia de su base de clientes” y que “el nivel absoluto de pérdidas en cualquier comparativa sigue siendo bajo”. La tasa de incobrables de las tarjetas de crédito mientras tanto subió en el cuarto trimestre al 3,77% comparado con el 3,46% en el trimestre anterior lo cual sigue estando muy por debajo de las cifras alcanzadas durante la crisis financiera. 

Para el economista jefe internacional de Deutsche Bank, Torsten Slok, los inversores están cuestionando de forma creciente los niveles de bienestar de los consumidores estadounidenses. La realidad es que las capas menos favorecidas de la población no se han visto beneficiadas por la política de dinero barato de la Reserva Federal y a pesar de las muy altas cifras de empleo hay un deterioro significativo de los ingresos familiares. De allí que una parte sustancial de los economistas consideran que la gran difusión de la tarjeta de crédito y su participación en el endeudamiento familiar es reflejo de la incapacidad para hacer frente a los gastos mensuales de toda una capa menos favorecida de la sociedad estadounidense. 

“Es indudable que las iniciativas políticas que hemos visto estaban destinadas a ayudar a los balances de las corporaciones y no a las economías familiares”, señaló Slok. Los bancos declararon incobrables sólo el 0,42% de los créditos al comercio y la industria en el último trimestre del año pasado como reflejo del crecimiento del margen y los beneficios empresariales. Pese a ello el nivel total de créditos incobrables creció por primer vez en la banca estadounidense en los últimos siete trimestres a causa del deterioro de las economías familiares.

La política de expansión del crédito por la vía de las tarjetas es un fenómeno global en la banca. España y Reino Unido son claros ejemplos de esta política. La existencia de una fuerte contradicción entre las cifras macroeconómicas y el nivel de los ingresos familiares en las familias de menos recursos se refleja de forma directa en el crecimiento de la deuda de tarjetas de crédito que es la forma más cara de crédito que hay en el mercado. Por añadidura la falta absoluta de protección al consumidor hace que en muchos casos los tipos de interés aplicados en las tarjetas de crédito estén a niveles desproporcionados si se tiene en cuenta los tipos de interés reales a los cuales se financian los bancos.

En España las batallas jurídicas de los deudores hipotecarios y de crédito al consumo han logrado que se acumule jurisprudencia sobre los tipos de interés máximos aplicables a la demora algo que sin embargo no ha alcanzado a otras formas de financiación considerada profesional.

Mientras que un tipo de interés de demora superior a tres veces el interés legal del dinero que es del 3% actualmente es considerado leonino en los créditos hipotecarios, en el caso de un alquiler financiero “ningún juez consideraría leonino un interés de demora del 18,75%”, de acuerdo con tres despachos de abogados consultados. Esto se debe a que no han existido aún causas judiciales para limitar los intereses de demora en operaciones distintas de los créditos hipotecarios y de consumo pero sirve claramente como ejemplo del nivel de desprotección del consumidor fuera de los casos de mayor alarma social que se han registrado en España desde la crisis financiera internacional. 

A ello es necesario añadir que para la legislación española es legal aplicar intereses sobre intereses cuantas veces quiera el acreedor cada vez que se suspenda un pago acordado. El Tribunal Supremo esta semana ha fallado en favor de los bancos en el caso de los gastos de constitución de hipoteca al señalar que el impuesto de Actos Jurídicos Documentados es por cuenta del comprador del bien inmueble. Una doctrina difícil de entender si se tiene en cuenta que quien se lucra con el crédito es el banco mientras que el propietario del bien queda a expensas de la cotización de mercado para el valor de su bien inmueble mientras lo amortiza. En cuanto a las tarjetas de crédito, intereses (TAE) superiores al 27% son habituales en el mercado español.