Desaprovecha las oportunidades del Brexit

La estrategia de FG resta ”globalidad” al BBVA con el cierre de sucursales en Londres

Tras el adiós del banco -al público- a la City de Londres en julio pasado, la entidad ha dejado de estar presente en el centro de poder financiero que sigue siendo la plaza británica
Juan José González
El banco español de Francisco González (FG) continúa siendo global, pero algo menos, al dejar el lugar, una estratégica sucursal bien situada, donde se atendía con gran eficacia al público, local y ciudadanos españoles allí destinados o de paso, pero que el banco blue decidió el año pasado que la sucursal en cuestión, apenas dos años después de su apertura, no cubría las expectativas previstas. Sucursal magnífica, cerca de la Torre de Londres, como también ha procedido a cerrar la sucursal más próxima a los grandes almacenes londinenses de Harrods. Dijo el banco en su día que los tiempos demandaban otros servicios, que los clientes en Reino Unido son diferentes a los del mercado español. Allí no se va al banco a resolver problemas menores, a sacar dinero o poner la cartilla al día. Para eso, estima el banco, no se mantienen sucursales con atención diaria al público, con unos costes de alquiler exagerados y una plantilla cualificada de las mejor remuneradas del sector. Lo cierto es que el banco cerró su atención al público en dos sucursales de la City a la que había llegado -como Banco de Bilbao- hace exactamente un siglo. Si el público desea entrar en una oficina del banco en Londres, deberá desplazarse hasta el barrio de Vauxhall. Y se desconoce por cuanto tiempo. La entidad no le concede al suceso mayor importancia pues el cierre de un par de sucursales tiene una importancia menor dentro del grupo financiero. Otro asunto es su significado en la reconversión del banco, al que hay debe sumarse la inversión turca que, en caso de fallo, condenarían al banco a jugar en la segunda división y no en la primera donde figuran sus competidores Santander y Caixabank.
Sigue el banco atrancado en su estrategia, en la del "crecimiento exponencial" cocinada y presentada a la plantilla por Francisco González, mientras clientes e inversores esperan señales de vida del banco. Siguen desconcertados los primeros y gustando muy poco a los segundos que las acciones, anclado su valor en Bolsa en los 6,7 euros, mantengan el mismo precio con el que cerró el ejercicio de 2015. Su actual valoración le relegan al tercer puesto por capitalización bursátil (45.200 millones) en el selectivo español, muy lejos del récord histórico de 2007, cuando llegó a superar los 55.000 millones de euros y cuando todavía no había sumado los bancos adquiridos con posterioridad a ese ejercicio.

Pero siempre detrás del que asegura es su competidor natural, Santander, que por cierto actualmente, capitaliza (87.600 millones) casi el doble. La referencia bursátil es aquí obligada porque marca el comportamiento del banco no sólo en resultados, sino también como tendencia y pauta de una estrategia empresarial que sigue preocupando ante la falta de resultados. Asegura un inversor de peso del banco tener una mala sensación, "como si no le saliese nada al derechas". Y cita como muestra la decepción de la inversión turca, cuya rentabilidad se encuentra en entredicho tras varios años de esfuerzos e inversiones para hacerse con la mayoría de la entidad. La turca sería por tanto uno de los puntos más controvertidos de la estrategia del banquero.

Es por tanto el cierre de las sucursales de la City un asunto relacionado con la estrategia del banco. Porque el cierre ha pasado por anunciar a una parte de sus casi 7.000 clientes (muchos españoles residentes en Reino Unido) que sus cuentas quedaban canceladas a partir de la fecha señalada con el objetivo de ahorrar costes, obligando a los clientes hacia los servicios de los canales online. La entidad no abandona Reino Unido ni tampoco Londres, donde además de la sucursal en el barrio de Vauxhall, mantendrá una oficina -pero no en la calle- especializada en banca corporativa, un mercado donde sí parece que responden los clientes y salen las cuentas y que el plan estratégico asigna como "segmento de actividad y concentración prioritaria".

Y así debe ser que producto de esa estrategia a tan largo plazo, y en el capítulo concreto de la transformación de la entidad hacia un banco más digital y menos, mucho menos, callejero, donde se enmarca la retirada de los efectivos, las dos sucursales en la City, de tan representativa plaza financiera. Es probable que el cambio obedezca al ajuste general, intensivo y permanente, que mantiene el banco con la salida de los 4.500 trabajadores y el cierre de 700 sucursales en estos tres últimos ejercicios. Ajuste (adaptación, dice el banco) que le ha costado hasta la fecha 180 millones de euros.

En medios financieros de la City apuntan a que el BBVA ha perdido una buena oportunidad de mejorar su posición en una plaza en la que varios centenares de entidades financieras de todo el mundo, incluidos algunos países de los que se desconocía que tuvieran siquiera un banco privado, mantienen contra viento y marea, costes y pérdidas, un punto de servicio a la clientela. El banco de Francisco González no ha sabido aprovechar la oportunidad del río revuelto del Brexit, en tanto que Santander y Sabadell no han dejado pasar la ocasión. Así la pérdida de presencia en Reino Unido se convierte en otro punto negro de la singular estrategia `global´ del BBVA, la del "crecimiento exponencial" del presidente Francisco González, que a la vista de los resultados se resiste a llegar a las cuentas.