FG no acierta en el exterior

Las desinversiones muestran el `discreto´ saneamiento del BBVA

En el banco ya se han acostumbrado al ”año nuevo, planificación estratégica nueva, y así es imposible”
Francisco González, presidente de BBVA
Juan José González
En principio, el BBVA justificó su plan de desinversiones en Iberoamérica ante sus fondos, analistas y grandes clientes, como un repliegue hacia el mercado interior -España- con el objetivo de aprovechar los cambios que se produjeron en el pasado año y que seguirán en el presente. Pero los analistas sospecharon el movimiento del banco porque no se justificaba el abandono de inversiones estratégicas en una zona económica en pleno crecimiento y con buenos beneficios empresariales a mediados de 2013. Así que sacaron sus propias conclusiones y entre ellas la que apuntaba a la debilidad del banco en recursos, así como algunas diferencias con las autoridades del país, que habrían exigido al banco un mayor ajuste ante el discreto saneamiento llevado a cabo a lo largo de los últimos seis ejercicios de crisis financiera.
Lo cierto es que si algo caracteriza la personal gestión del presidente del banco, Francisco González, es su afición al juego de la planificación estratégica, convertida en la última década en una suerte anual, algo que ha provocado la salida de algunos directivos y la reprobación de algunos consejeros del banco. En la práctica, FG no consigue consolidar posición alguna en el exterior porque ninguna de sus apuestas inversoras llega a alcanzar el periodo de maduración suficiente. Siempre se presenta algún acontecimiento que obliga a cambiar los planes de una inversión en EE UU, en Perú, México, China o Turquía, da igual. Y todo lo cual no hace sino que confirmar que la estrategia internacional de FG es un fracaso continuo.

También es cierto que en el exterior los mercados suelen ser más complejos que en casa: los planes de las autoridades locales acostumbran a cambiar en función de planes políticos, alianzas internacionales o cambios de las condiciones económicas de los distintos mercados. Todos los bancos españoles se han encontrado con dificultades en el exterior, es razonable para el que llega. Las dificultades de BBVA no deben haber sido muy diferentes a las sufridas por Santander. Y sin embargo, las experiencias muestran un signo radicalmente diferente en ambos casos.

En los últimos tres años el banco `blue´ se ha estrellado en la estrategia del medio y del largo plazo; tan sólo ha rentabilizado sus incursiones en Iberoamérica, Turquía o Asia con plusvalías que, como en el caso de la venta del 4,9% del chino CNCB, se saldó con 400 millones de euros y que le aportaron nada menos que 20 puntos básicos de la ratio de capital. Todo un éxito financiero aunque equivalente al fracaso que se puede apuntar en la expansión internacional. La presencia del banco en Asia queda reducida a testimonial, una participación en CNCB para mantener un puñado de empleados españoles, unos metros cuadrados de superficie, lo justo para atender a las empresas españolas exportadoras a China y otros puntos del continente.

Pero si la apuesta estratégica del inquieto y nervioso FG en Asia (China) es todo un ejemplo de patinazo y torpeza, la llevada a cabo en el mercado iberoamericano en 2012 y 2013 llegó a levantar las sospechas entre los inversores internacionales sobre el estado real del banco. En esos dos ejercicios, el banco llegó a acumular en cuatro operaciones de desinversión unas plusvalías que el banco cuantificó en cercanas a los 1.800 millones de euros. Vendió su participación en la AFP Horizonte de Perú, y vendió también participaciones en la mejicana Administradora de Fondos de Retiro, y fondos de pensiones en Colombia y en Chile.

Es probable que González carezca de ese olfato que caracteriza a los banqueros para los negocios. Con ese olfato habían nacido algunos de sus antecesores en el banco, y a los que fue liquidando por el camino. Pero al BBVA sólo parece funcionarle la inversión en México, Bancomer, principal proveedor de ganancias y salvador de las cuentas del banco año tras año y, al parecer, un año más. Ahora, la única apuesta exterior en la que FG muestra una mayor estabilidad, es el banco turco Garanti, donde a pesar de la fuerte inversión no controlaba la gestión, algo que ya parece haber solucionado con la compra de otro 15% del banco y para lo que ha debido ampliar capital. También en esta ocasión parece que la apuesta de FG en la entidad turca vaya a resistir siquiera el medio plazo.