Las medidas económicas ya no son contra la crisis, sino para impulsar la recuperación

Los especuladores obligan al Gobierno a reforzar sus mensajes de confianza

Gobiernos de la UE usan los mismos argumentos españoles del IVA para subir impuestos
Juan José González

Mientras el equipo económico continúa intensificando la divulgación del nuevo mensaje del Gobierno –las nuevas medidas (Zurbano) son para impulsar la recuperación, no contra la crisis- impuesto por la Secretaría de Estado de Comunicación, las cuentas públicas del primer trimestre están a punto de confirmar la oportunidad, más política que económica, de la subida del IVA hasta el 18%, esa que ha servido a la oposición política y a los economistas liberales para tachar al Ejecutivo de miope ante la crisis. En los últimos días, las opiniones sobre la bondad de la misma, parecen haberse multiplicado, particularmente en el exterior, es decir, Reino Unido, Francia, Italia y otros socios de la Unión Europea, han cambiado sus posturas contrarias, en principio, a la subida de impuestos, y comienzan a ver en la postura española algo más que una cuestión simple y pura de mayor recaudación e ingresos.

Pero de la misma forma que se escuchan elogios sobre la ‘valentía’ que supone la decisión de subir impuestos en una coyuntura tan delicada, también se advierten otras voces que destacan los riesgos que comporta la misma, al recordar, una vez más, que Japón hizo algo parecido -retirar los estímulos económicos antes de tiempo- produciendo el efecto contrario al perseguido; las prisas fueron el peor consejero para relanzar la actividad y el ritmo de crecimiento. El riesgo ha sido evaluado –se supone- por el Ejecutivo español, que ha optado por considerar que tiene, además, otra connotación, la más importante y la que más interesa en una coyuntura especialmente sensible a todo cuanto puede afectar al riesgo soberano.

En este sentido, la situación de Grecia, y la visibilidad de sus problemas internos y de las posturas de algunos socios de la UE –Alemania, principalmente- han obrado de  enseñanza piloto a otros Estados de la Unión. Una de esas enseñanzas, según se reconoce en algunos informes elaborados por el equipo económico de Salgado, apuntan hacia la “gran ocasión de comunicar una medida –subida del IVA- que reforzará la idea de rigor y sacrificio en la gestión de nuestra política fiscal” que, sin duda, será interpretada por los especuladores internacionales además de por el resto de Gobiernos, como muestra firme del Gobierno para atajar los problemas del déficit y de la deuda.

Los mercados financieros entienden los mensajes antes que los Gobiernos, suelen ir por delante y en esa anticipación es donde obtienen su rédito. La alternativa a la subida del impuesto no parece que era sencilla, puesto que reducir el gasto drásticamente sí habría supuesto un frenazo a la actividad económica. El desempleo, o como recientemente afirmaba un responsable económico de la UE, “jugar con cuatro millones de parados, es como abrir el paraguas al revés”, es, a los ojos de los especuladores, el punto más débil de un Estado en apuros.

El segundo mensaje político lanzado la semana pasada por Moncloa, hace hincapié en otro aspecto considerado como fundamental para recuperar la confianza de los inversores en los mercados financieros: reafirmar que el principal objetivo del Ejecutivo hasta el final de la legislatura no es otro más que la lucha contra el desempleo. El anuncio de la vicepresidenta Primera del Gobierno, Mª Teresa Fernández de la Vega, ‘esconde’ en el fondo una reforma del mercado laboral que el Ejecutivo trata de no anunciar por todos los medios, se supone que para evitar ‘ruido social’ o confrontación política. Como el retraso en la edad de jubilación, propuesta del Ejecutivo enmarca en ese grupo de anuncios-imagen destinados a los mercados internacionales, orientados a la recuperación de la confianza y a demostrar que en España, a diferencia de Grecia, Islandia, Portugal, Irlanda…, se toman medidas.

Sin embargo, el mensaje más esperado por la comunidad económica y política es el relativo a la reforma del sistema bancario, lunar, grano o tumor –benigno- que se resiste a ser extirpado por el Ejecutivo, y para el que a estas alturas de ejercicio –segundo trimestre- no existe señal alguna que anuncie su llegada.