Los grandes inversores en renta fija temen una crisis de liquidez si hay una cadena de ventas

Los reguladores asumen que las divergencias entre las políticas monetarias pueden generar inestabilidad
Carlos Schwartz
Los grandes inversores en renta fija como PIMCO, Axa Investment, Aberdeen Asset Management o Schroders, han reforzado los mecanismos de auditoría interna sobre sus carteras de activos de renta fija. Algunas fuentes de medios financieros afirman que se han dedicado a hacer pruebas de esfuerzo en un escenario de corrección de los mercados de renta fija. Los temores sobre la posible evolución de esos mercados están directamente relacionados con la posibilidad de que la Reserva Federal de Estados Unidos suba los tipos de interés por primera vez desde 2006 tras bajarlos de forma sistemática hasta los rendimientos negativos actuales.
Mientras este es un escenario posible en Estados Unidos, su efecto no sería neutral para Europa afirman las fuentes consultadas. En particular por la estrecha relación entre los mercados a ambos lados del Atlántico. En un reciente boletín semanal el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), el lobby de la gran banca internacional, analiza los flujos de capital a raíz de la puesta en marcha por el Banco Central Europeo (BCE) de su programa de compra de bonos. De acuerdo con su análisis el inicio del programa contribuyó de forma enérgica a la caída del euro frente al dólar por el desplazamiento de las inversiones en Europa hacia el mercado de renta fija estadounidense.

El IIF resalta el hecho que el 'spread' entre los bonos estadounidenses y europeos se ha ampliado desde el último trimestre de 2014 a favor de los primeros. Señala al respecto el mayor rendimiento del bono del Tesoro a 10 años respecto del Bund alemán al mismo plazo. “Esto se ha reflejado en inversiones netas récord en activos exteriores por parte de residentes en el área del euro. Los analistas consideran que el 90% de las adquisiciones en el último trimestre de 2014 fueron de bonos, y que éstas han favorecido de forma desproporcionada a los bonos de alto rendimiento estadounidenses y británicos”, de acuerdo con el IIF.

El diferencial entre los bonos de corporaciones no financieras también ha beneficiado a los no europeos de acuerdo con el informe. Esto ha determinado una mayor debilidad del euro por la salida de capital, pero también implica que un cambio en los tipos de interés en Estados Unidos puede llevar a una salida precipitada de la renta fija creando un potencial problema de liquidez que afectaría a los inversores europeos.

El hecho que esto no es una fantasía se ha visto reflejado en la atención que los reguladores comienzan a dedicar al tema. La pasada semana el Banco de Pagos Internacionales (BPI) publicó un estudio titulado “Cambios de mareas – cambios en el mercado y operadores de mercado en instrumentos de renta fija”. El documento llama la atención sobre las características de los mercados de renta fija en especial en activos de poca liquidez.

Señalan al respecto que actualmente hay un volumen de inversión muy alto en bonos de corporaciones privadas de los mercados emergentes de alta rentabilidad y en deuda pública de los países de economías emergentes . También señala la existencia de flujos cruzados entre mercados dispares. En su análisis destaca que la operativa de esos mercados requiere la presencia de las agencias operadoras, market makers, que actúan como amortiguadores de las transacciones ya que a diferencia de los mercados de renta variable las compras y ventas no se pueden casar de forma instantánea porque la oferta y la demanda no cuadran en el día a día.

El análisis del BIS sugiere que en esta misma estructura está su propia debilidad porque una avalancha de ventas podría desbordar la liquidez existente en el mercado. El director del banco de la Reserva Federal de San Luis, James Bullard, afirmó esta semana que mantener los tipos de interés en Estados Unidos en cero es alimentar una burbuja de precios de activos que puede tener “consecuencias devastadoras”. Bullard vertió sus opiniones como forma de presión sobre una dubitativa Reserva Federal de quien se espera un incremento de tipos de interés en junio. El efecto de esa medida podría suponer una mayor fortaleza del dólar y una huida de la renta fija.

Un elemento de este temor a la falta de liquidez tiene que ver con la normativa Volcker en Estados Unidos. Esta normativa propuesta por el ex presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, excluye a los bancos de la posibilidad de operar por cuenta propia en los mercados de renta fija y renta variable. Esto ha excluido del mercado de bonos a los bancos, dejando sólo a los market makers, es decir a las agencias operadoras en dichos mercados que no están sujetas a una supervisión sobre sus requisitos de capital. Esta peculiaridad ha llevado a que las autoridades de la Securities and Exchange Commission (SEC) se hayan planteado cómo regular a estas agencias del mercado de renta fija. Un hueso que no han comenzado aun a roer.

Entretanto, las perspectivas de que la caída del euro mejore los beneficios de la industria en Europa ha llevado a una concentración de la inversión en los mercados de renta variable en el continente. Alemania ha sido de momento el gran beneficiario de este proceso. Las exportaciones constituyen un 40% de la economía alemana.

En renta variable los mercados europeos superan en el primer trimestre de este año a los estadounidenses y si hay un aumento de los tipos de interés en Estados Unidos esta tendencia se va a reforzar. En lo que va de año han entrado a los fondos de renta variable de Europa unos 35.600 millones de dólares, comparado con el anterior récord de 32.000 millones en el primer trimestre de 2014. Estos flujos de capital han dado preferencia a los títulos de las grandes compañías alemanas como Daimler, BMW, Merck, Basf y Deutsche Telekom. Pero también han llenado de viento las velas de otros mercados como el español.