La estrategia del miedo está funcionando

Los avisos de una regulación aún más restrictiva provocará la defunción de las sicavs

Objeto de deseo en la batalla política e ideológica, este vehículo de inversión puede tener los meses contados. Nuevos aires de intervención normativa contra las rentas altas
Juan José González
Se preparan en el Ministerio de Hacienda para una reforma de la normativa fiscal que previsiblemente se prolongará a lo largo de estos dos próximos ejercicios 2020 y 2021. Bajo la consigna de no hacer ruido en exceso, sino caminar en silencio, haciendo un recorrido pausado por las diferentes figuras impositivas y los numerosos instrumentos de ahorro e inversión, tales como las sicav, los fondos de inversión, las letras, bonos y otros productos financieros, se propone el legislador poner en orden el caótico mundo -según reflexión de un alto cargo- del tratamiento fiscal de la inversión y el ahorro. Siempre ha sentido el Ejecutivo de turno una singular sensibilidad hacia determinadas figuras de la inversión pero con especial fijación sobre las sicavs, sobre el que se han proyectado a menudo pasiones políticas e ideológicas que han terminado por envenenar un asunto que no parece ser muy complicado. Y lo cierto es que ante tanto debate, amenazas, rumores y advertencias que se han volcado sobre el presente y el futuro del instrumento en cuestión no debe extrañar que cientos de inversores y ahorradores hayan decidido poner pies en polvorosa. En este sentido, la algarada de algunos grupos políticos hoy en el poder, en favor de la supresión o prohibición de esta figura -sicavs- lleva a la conclusión de que se trata del instrumento más perseguido y denostado por las autoridades del país.
El instrumento financiero, de ahorro e inversión, Sicav ha sido siempre objetivo de crítica y blanco preferido de las iras interesadas en el debate político. Las sicavs son hoy un tema controvertido, de lucha política y confrontación ideológica, lo que le imposibilita para mantener cualquier posición de neutralidad en el tratamiento fiscal. En las últimas fechas, en concreto, desde octubre pasado, su crecimiento se encuentra estancado y al contrario, la liquidación y baja en los registros de estas sociedades de inversión vive momentos históricamente bajos y donde el comportamiento habitual acaba siendo la salida de este instrumento o, en su caso, el cierre de la sicav.

Es probable, por otro lado, que el cierre de numerosas sociedades se haya debido desde 2018 en adelante al negativo comportamiento de los mercados financieros, y que por esta razón muchas de ellas hayan aprovechado para hacer liquidación de la cartera. También es posible que España no sea precisamente el país más adecuado para esperar un crecimiento sustancial de este instrumento, habida cuenta del carácter restrictivo que se le ha aplicado a este vehículo de inversión. Algunos de los requisitos, como por ejemplo, el capital mínimo, algunos requisitos registrales o el número mínimo de accionistas pueden ser considerados en la legislación española como fuertemente restrictivos en comparación con los vigentes en otros países de la Unión Europea.

Lo cierto es que con una caprichosa periodicidad, la vida y milagros de las sicavs regresan a la actualidad como si se tratara de un preciado trofeo en disputa. De esta forma rutilante e interesada se produce un debate sobre este instrumento que tiene lugar en los medios de comunicación y que se alarga hasta llegar a sede parlamentaria donde, finalmente, se desvanece y diluye. Pero en Hacienda apuestan porque en esta ocasión las sicavs van a encontrar una solución definitiva, drástica e indiscutible. Una nueva regulación que proyecta el Ejecutivo, llevará el nuevo régimen de las sicavs hacia su extinción. El objetivo de las autoridades es rebajar el atractivo fiscal de este instrumento hasta el punto en que el inversor entienda que hay mejores alternativas para sus ahorros.

Seguramente que en aras a complacer una clientela política, la batalla contra este tipo de inversión tiene sólo un motivo ideológico, de persecución de un modelo de capitalismo más que de una política de recaudación fiscal, de la que se sospecha que no va a provocar ingresos  espectaculares en Hacienda. De ahí que mejor haría el legislador en preocuparse por la neutralidad en el tratamiento fiscal de los productos financieros, de inversión, de ahorro, como es el caso. Aunque no parece que vaya en este sentido la reforma de la normativa que prepara el ministerio de Hacienda.

Convertido el asunto de las sicavs en un caso de disputa partidista política y asociado a un grupo de contribuyentes de rentas altas, el Ejecutivo se reserva un tiempo necesario para comprobar la evolución de las sicavs. Se atenderá al ritmo de liquidación de las participaciones y de las entradas de capital en este instrumento de inversión. Se  espera, asimismo, que la inestabilidad de los mercados bursátiles aporte la caída necesaria para restar su atractivo y, finalmente, el punto más decisivo de la estrategia, comprobar a través del paso del tiempo el efecto de la rumores, de las informaciones y amenazas provocadas por las autoridades, destinadas a crear el miedo necesario para que vaciar las sicavs. Quizá entonces no sea necesaria la nueva regulación.