Los “cortos” se ceban con el fondo Woodford que bloqueó la retirada de inversiones hace una semana

Las restricciones han despertado un encendido debate sobre los fondos con inversiones sin liquidez
Carlos Schwartz
El gestor de inversiones británico Neil Woodford es una de las personalidades más llamativas de la City, y hasta ahora un exitoso director y gestor de fondos. La semana pasada, sin embargo, el buque insignia del grupo, Woodford Patient Capital Trust (WPCT), cerró la posibilidad de retirar su dinero a los inversores. El fondo de naturaleza cerrada y que cotiza en bolsa -el equivalente a una institución de inversión colectiva-, mantiene en sus estatutos la posibilidad de retirar la inversión en cualquier momento sobre una base diaria. Sin embargo una avalancha de solicitudes de redención obligó a la entidad a aplicar el cerrojo a la disposición de los saldos de inversores. El motivo es que las inversiones WPCT carecen de liquidez. Las inversiones de la institución son de largo plazo en empresas no necesariamente cotizadas, a las que en teoría se apoya para que desarrollen su potencial. La decisión del fondo ha creado un profundo malestar entre los inversores y ha suscitado un debate respecto del nivel de liquidez que un fondo de los denominados 'closed end' debe tener para responder a la demanda de los inversores. En el debate ha terciado el principal ejecutivo de la Autoridad de Conducta Financiera de Reino Unido, Andrew Bailey, entre otras cosas porque la normativa sobre los fondos que tienen inversiones de escasa liquidez está en proceso de revisión. 
Algunos analistas señalan que, en realidad, el problema es extensivo a otros fondos que pueden tropezar con la reducción acelerada de la liquidez de los activos en los que invierten, como las acciones, la deuda y las monedas de economías emergentes. El problema en definitiva es que puede ocurrir que la falta de liquidez del fondo se extienda y la agitación entre los inversores vaya en aumento afectando de paso a otros fondos que tropiecen con el mismo problema.

“Esto es como un edificio lleno de gente, con salidas que no son capaces de evacuar a todos los que desean salir en el mismo momento. Si hay una estampida por el pánico puede haber hasta muertos”, señala uno de los analistas consultados. Pero para hacer más compleja la situación las acciones del fondo han resultado ser las que tienen mayor acumulación de posiciones cortas del índice FT 350.

Las posiciones cortas en contra de WPCT han alcanzado al 4,4% de sus acciones, comparado con el 2% en marzo. Mientras tanto, el promedio de las posiciones cortas sobre los 56 'trusts' de inversión que cotizan entre los FT 350 están en el 0,5%. Por añadidura las posiciones cortas por parte de los 'hedge funds' se han extendido a algunas de las compañías en las que invierte WPCT, anticipando la venta de acciones por parte del fondo para hacer caja, lo cual va a deprimir las acciones de las compañías. 

El fondo, el equivalente a un vehículo de inversión colectiva, en términos españoles, puede sustituir a su gestor. Hasta el momento su consejo apoya a Woodford, pero la depreciación del valor de las acciones respecto de valor de sus activos lo ha convertido en una presa que puede incitar el apetito de otros gestores de fondos que busquen quedarse con esa cartera desplazando a Woodford. El apoyo del consejo es vital para la preservación del negocio para Woodford, y de momento lo conserva. Lo que ocurre es que, si los que pueden eventualmente ambicionar esa cartera se hacen fuertes en el accionariado puede asaltar al final al consejo. Como es de suponer hay muchos especialistas en sacar partido de situaciones complejas como esta. 

El problema de WPCT es que sus reservas de liquidez están virtualmente agotadas. De acuerdo con el Financial Times, su póliza de crédito con su entidad depositaria, Northern Trust, está dispuesta en 150 millones de libras. La póliza se renovó y tiene fecha de vencimiento en enero próximo. Cancelar el descubierto implicaría liquidar un sexto de la cartera del fondo. Dada la situación por la que atraviesa, los analistas consideran que la lógica es que la póliza se amortice y no que se renueve para evitar mayores tensiones de liquidez al 'trust'. Mientras tanto las acciones de WPCT cayeron un 30% respecto de su precio en bolsa respecto de su máximo en enero. Esto atrae a las rapaces que vuelan en círculo, y es habitual que una brecha del 20% entre el valor de las acciones y el valor neto de los activos desate una ofensiva sobre la entidad. Si ello no ha ocurrido de forma abierta se debe a la naturaleza de las inversiones del fondo, que no a todos atrae.

En un discurso la semana pasada, el Gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, tocó el tema de la asimetría que se genera cuando hay garantías de redención diaria de inversiones, mientras éstas están atadas a activos sin liquidez. “Más de 30 billones de dólares están en la cartera de fondos de inversión que prometen liquidez diaria a sus inversores a pesar de invertir en activos subyacentes sin liquidez, como la deuda de economías emergentes”, afirmó. 

Los problemas que pueden atravesar estos fondos no afectan solo a sus accionistas e inversores, sino además a las propias empresas en las que invierten y los activos a los que dedican recursos. Las economías emergentes se han hecho muy dependientes de las emisiones de bonos que han sustituido en parte la caída del préstamo bancario desde la crisis de 2008. También las empresas, que se han endeudado de forma colosal, apelando al mercado de emisión. La realidad es que las empresas han colocado una emisión detrás de otra y la pregunta que se hacen los gestores de los fondos es si este mercado es sostenible. En primer lugar porque es dudoso que en situaciones de tensión esa deuda corporativa tenga liquidez suficiente.

Estamos al final de un ciclo de fuerte demanda de bonos y acciones ante la baja rentabilidad de las inversiones bancarias. Un aumento de la falta de liquidez de los activos que han estado en el centro de la inversión durante años de auge puede dejar acorralada una significativa masa de fondos de los inversores privados e institucionales, lo que incluye a los fondos de pensiones privados. Para los reguladores es este mercado el que puede