Facebook, Amazon, Apple, Microsoft y Alphabet

Los futuros calvarios procesales de las tecnológicas dañarán la economía mundial

Las tecnológicas norteamericanas zarandean las Bolsas, al tiempo que se convierten en la gran amenaza para el futuro
Juan José González
En apenas dos semanas, diez sesiones de mercado bursátil, los escándalos por revelación de datos personales y otros abusos e irregularidades cometidos, principalmente por Facebook, aunque también en menor medida por otras empresas del sector, han tenido una repercusión siniestra para los inversores, que han visto reducido el valor de sus acciones en unos 250.000 millones de euros. Es sólo un episodio puntual, un fallo técnico, un error mayúsculo pero con muy amplia proyección sobre más 80 millones de usuarios de los 2.000 millones que tiene la red social de la compañía Facebook. Repercusiones que se extenderán en el futuro al resto de empresas cotizadas de otros sectores y se amplificará a la economía. Se da por descontado que los numerosos eventos judiciales que están por llegar a ese calvario procesal de las grandes tecnológicas norteamericanas se convertirá, de forma automática, en correcciones bursátiles de estas compañías y que, al mismo tiempo, contaminen al resto de los valores del mercado. Ahora, falta por ver los efectos que el calvario procesal producirán sobre la actividad económica y que, como la crisis de las `puntocom´ de 2000 se lleven por delante algunos puntos de crecimiento económico y su equivalente en empleo. Por tanto, habría que darle una vuelta a algunos de esos potenciales de revalorización que asignan numerosos expertos a las tecnológicas, del 25% para la matriz de Google y en el mismo tono de revalorizaciones para Facebook (actualmente en revisión) y para Amazon, precisamente esta compañía en el objetivo de los disparos del presidente de EE UU, Donald Trump.
A la incertidumbre en el horizonte por el calvario procesal, hay que añadir o otro evento no menor para las cuentas de las grandes tecnológicas, como es la que las autoridades políticas europeas denominan "distorsión fiscal". Y es que según su opinión, el desarrollo de los negocios digitales, si bien es un gran contribuir al crecimiento económico no parece en cambio que su otra contribución, la impositiva, se encuentre en justa correspondencia con las ganancias generadas en Europa. De ahí que los Gobiernos de los socios y Bruselas en particular, alimenten la tendencia hacia el establecimiento de mayores cargas impositivas. 

En la Unión Europea, las empresas pertenecientes al sector de la economía digital soportan una carga impositiva media del 9,5%, en tanto que las empresas que trabajan y tributan por los modelos de negocio tradicionales es del 23,2%. En el parlamento europeo se trabaja ahora en la petición de la Comisión Europea de poner al día los sistemas fiscales, y entre estos, la tributación de los negocios digitales es uno de los asuntos que será objeto de reforma en los próximos meses o años. 

Europa cree que la carga fiscal de los negocios digitales no se corresponde con el nivel actual de sus beneficios, luego, parece obvio que en el futuro habrá nuevas normas fiscales, es decir, una incertidumbre más a añadir al oscuro horizonte de las tecnológicas norteamericanas. Un escenario al que si aún no tuviera suficiente con el aspecto fiscal en Europa se le viene a añadir ahora otro frente, como es la amenaza del mandatario Trump al dueño de Amazon, Jeff Bezos y que hacen pensar que, al igual que las caídas en Facebook, los ataques del presidente se reflejarán en recortes en el valor del gigante de las ventas online.

Ahora las expectativas que valoran inversores y analistas parecen más centradas en el horizonte judicial que puede afrontar una empresa tecnológica como las citadas, de volumen de ventas tan gigantesco como seguramente voluminosas serán las cantidades que en concepto de indemnizaciones y multas decidan los tribunales. Si bien, una repetición de la burbuja tecnológica de 2000 de las `puntocom´ no se deberían descartar incidentes como los registrados recientemente en la valoración bursátil y que, como en el caso de Facebook se ha saldado con una caída de su valor cercano a los 240.000 millones de euros. 

De ahí que no parece descabellado pensar que en el futuro, no muy lejano, en que este tipo de compañías tecnológicas, como las cinco señalas, tengan que hacer frente a compensaciones de muchos ceros por distintos motivos reputacionales, abusos y demás escándalos a los particulares y a empresas de ese orden y magnitud. Por mucho que su negocio esté sólidamente consolidado, las tecnológicas estadounidenses aseguran a los mercados turbulencias y a la economía mundial tormentas ocasionales.