Los riesgos de la ambigüedad

Las urnas están demostrando su contundencia en señalar con claridad algunos de los numerosos problemas que afectan a la ciudadanía, preocupaciones que los partidos políticos son incapaces muchas veces de traducir y por tanto de responder. Es quizá una de las explicaciones que se pueden encontrar para justificar el éxito de dos personajes que parecen dominar la escena pública, política y social: Donald Trump y Boris Johnson.

Conservadores, tradicionales, la derecha pura y también más dura. Ellos representan la tendencia de moda justo cuando los cambios sociales, económicos, educativos y generacionales apuntaban hacia una regeneración, hacia un carácter mixto de ideologías de difícil separación. Con nuevas minorías étnicas y nuevas generaciones educadas e interesadas en asuntos más propias del cambio tecnológico, lejos de los viejos tics proteccionistas y patrióticos.

Cuando de repente, las que se creían nuevas clases sociales (minorías étnicas y nuevas generaciones `digitales´) han decidido, sin muchas explicaciones, mirar hacia los nuevos ídolos políticos terrenales y dar la espalda descaradamente a los más progres, a las formaciones que tradicionalmente portaban la bandera de la clase trabajadora. Así se han movido las clases medias, detrás de las más altas, dispuestas todas a elevar a lo más alto a Trump y a Johnson.

Con todos los reparos que se quiera, pero Donald y Boris son ahora los `comunicadores´ políticos que hablan claro, los más directos, los que llegan a las mayorías y a las minorías. Triunfan y así se llevan el favor de la gente, los votos de la calle. Y quedan así condenados los demócratas y los laboristas, sorprendidos por la pérdida de clientela fiel e histórica. Las bases clásicas han abandonado a sus clásicos porque en sus declaraciones públicas y programas electorales han mostrado irritantes ambigüedades en asuntos de inmigración o culturales al tiempo que amenazantes subidas de impuestos, lo que les ha condenado a varios años en el infierno de la oposición, donde seguramente corregirán sus ambigüedades.