OBSERVATORIO DE COYUNTURA

Mejora del consumo y de la inversión en el cuarto trimestre

SERVICIO DE ESTUDIOS DE 'LA CAIXA'

En 2009, el producto interior bruto (PIB) se cifró en 1.051.151 millones de euros, con un descenso interanual del 3,6% en términos reales, la mayor bajada anual desde mediados del siglo pasado. En términos nominales bajó el 3,4%, el primero desde que se elaboran las series de la contabilidad nacional. No obstante, en el cuarto trimestre el PIB anotó una disminución anual real menor, del 3,1%, 0,9 puntos menos que en el tercero. Aunque el PIB encadenó siete trimestres de crecimientos intertrimestrales negativos, al final de 2009 sólo se redujo el 0,1%, apuntando a un próximo final de la recesión. La mejora se ha producido gracias a los estímulos monetarios y fiscales, así como a la recuperación de la economía internacional y especialmente de los mercados financieros.

El retroceso del PIB se debió a la contracción de la demanda interna, que predominó sobre la aportación positiva al crecimiento del sector exterior. La demanda nacional detrajo 6,4 puntos al crecimiento del PIB en 2009, 5,9 puntos más que en el año anterior. Por su parte, el sector exterior aportó 2,8 puntos, 1,4 puntos más que en 2008. Por otro lado, el proceso de ajuste comportó algunos aspectos positivos, como la corrección de algunos desequilibrios. Así, disminuyeron apreciablemente la necesidad de financiación con el exterior y el deflactor del PIB. Además, la productividad aumentó considerablemente, si bien a costa de destrucción de empleo.

El principal componente de la demanda interna, el consumo de las familias, bajó el 5,0% en 2009. No obstante, en el cuarto trimestre registró un aumento del 0,3% después de siete decrecimientos trimestrales consecutivos. Esta mejora fue posible por una moderación en la caída del empleo, la ganancia de poder adquisitivo de los ocupados y el efecto riqueza asociado al alza de las bolsas. Fue destacable el aumento del consumo de bienes duraderos. Las compras de automóviles se dispararon gracias al plan 2000E de ayudas directas. En enero de 2010 continuó mejorando sensiblemente la confianza de los consumidores, lo que sugiere que se afirma el relanzamiento del consumo. De todos modos, el índice de confianza de los consumidores se hallaba un poco por debajo de su nivel medio histórico.

Por otro lado, el consumo público aumentó el 3,8% en 2009, 1,6 puntos menos que en el año precedente. Cabe señalar que en el cuarto trimestre se desaceleró mucho hasta el 0,8% interanual, sobre todo por menores compras de bienes y servicios.

La reanimación de la demanda también comportó una mejora de la inversión, que aminoró su ritmo de decrecimiento en el cuarto trimestre. Con todo, la inversión se redujo el 15,3% en 2009, el mayor decremento desde 1959. La inversión en bienes de equipo se desplomó el 23,1%. No obstante, en el cuarto trimestre afianzó su recuperación y se incrementó el 3,1% en relación con el periodo julio-septiembre, con una mejor evolución del material de transporte que en maquinaria. Esta tendencia prosiguió en enero de 2010, pues la matriculación de vehículos de carga anotó un descenso interanual del 4,6%, que se compara favorablemente con una caída del 7,8% en el cuarto trimestre.

La inversión en construcción cayó el 11,2% después de haber bajado el 5,5% en 2008. Este descenso fue debido al desplome de un 24,5% de la vivienda, debido a la crisis en el sector inmobiliario. En 2009 el número de transacciones de viviendas bajó el 24,9%. Sin embargo, en los últimos meses se aprecia una moderación de la caída, que se redujo al 0,3% en diciembre. En buena parte es debido a que el esfuerzo teórico para la adquisición de una vivienda ha disminuido considerablemente al bajar los precios y los tipos de interés. Por otro lado, la inversión en el resto de construcciones aumentó el 1,6% en 2009 gracias en buena parte al plan de obras municipales y a las infraestructuras ferroviarias relacionadas con el tren de alta velocidad.

El resto de la inversión, en software informático, prospecciones mineras y petroleras, etc. también se resintió de la crisis. Así, en el conjunto de 2009 disminuyó el 17,2%, y el 18,5% anual en el cuarto trimestre.

La reavivación de la demanda exterior propició una gradual recuperación de las exportaciones. A pesar de que las ventas al exterior de bienes y servicios disminuyeron el 11,5% en 2009, la caída interanual se redujo hasta el 2,9% en el cuarto trimestre. Las exportaciones de bienes lograron aumentar el 1,3% en los últimos tres meses de 2009 respecto al mismo periodo de 2008. Las importaciones de bienes y servicios se desplomaron el 17,9% en el año pasado. Aunque también presentaban un perfil de freno del deterioro a lo largo del año, bajaron más que las exportaciones. De esta forma, la contribución del sector exterior fue positiva por octavo trimestre consecutivo. Asimismo, la necesidad de financiación con el exterior en 2009 resultó del 4,7% del PIB, sustancialmente menor al 9,6% de 2007.

Desde el punto de vista de la oferta, se constata que la crisis castigó a todos los sectores sin excepción en 2009, si bien los servicios públicos crecieron. La industria sufrió la mayor contracción anual del valor añadido, el 14,7%, seguida de la energía, el 8,2%, la construcción, el 6,3%, la agricultura, el 2,4%, y los servicios privados, el 2,0%. No obstante, en el cuarto trimestre la mejora alcanzó a la industria y a los servicios privados.

El valor añadido industrial registró la peor caída de las últimas décadas, igual que la producción industrial, que a su vez bajó el 15,8% en términos homogéneos de calendario. Todos los componentes disminuyeron, pero el mayor decremento correspondió a los bienes de consumo duradero, cuya producción descendió el 27,7%. Sin embargo, el valor añadido del sector secundario anotó un crecimiento del 0,5% en el cuarto trimestre después de seis registros negativos. Esta mejora tiene visos de continuar a juzgar por el rebote de las entradas de pedidos en la industria, que crecieron el 6,2% en diciembre con relación a doce meses antes, después de dieciséis meses de registros negativos.

La notable bajada del valor añadido de los servicios de mercado del primer trimestre de 2009 fue dando paso a una progresiva mejora que comportó un incremento intertrimestral del 0,2% en el cuarto trimestre. No obstante, la mayoría de los subsectores mostraban tasas negativas. Las ramas con un comportamiento más favorable fueron las relacionadas con el comercio. En el polo opuesto se situaban las tecnologías de la información y las comunicaciones, así como los servicios a empresas.

Según los datos de la contabilidad nacional, los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo se redujeron el 6,7% en 2009. Sin embargo, la ocupación frenó su deterioro en los últimos meses y presentó una bajada interanual del 6,1% en el cuarto trimestre, 1,1 puntos menos que en el trimestre anterior. Al ser mayor la caída del empleo que el producto, la productividad aparente del trabajo subió sensiblemente en 2009 hasta el 3,3%, 1,8 puntos más que en 2008. Por sectores, donde avanzó más la productividad fue en la construcción, que expulsó al 23,4% de su fuerza laboral, seguida de los servicios de mercado. La remuneración por asalariado se moderó. De esta manera, el coste laboral unitario subió el 0,2%, igual que el deflactor implícito del PIB.

Por otra parte, las consecuencias de la crisis se reflejaron en una fuerte alza de los concursos de acreedores (que reemplazaron a las suspensiones de pagos). Así, en 2009 se registraron 4.984 empresas concursadas, con un alza interanual del 72,2%. El dinamismo empresarial también resultó afectado. El número de sociedades mercantiles creadas bajó el 24,5% y además el capital medio suscrito disminuyó el 21,3%. Asimismo, el número de sociedades mercantiles disueltas se elevó el 7,2%.

No obstante, las perspectivas económicas tienden a mejorar. El fondo de solidez económica ha sido respaldado en febrero por las agencias Moodys y Fitch, que han mantenido la máxima calificación para la deuda soberana española. Prevemos que continúe la tendencia a la recuperación económica, con el impulso del sector exterior y del consumo, con la inversión más rezagada. No obstante, es previsible que el sector exterior siga moderando su contribución y por otro lado que los planes de austeridad presupuestaria y la corrección de algunos desequilibrios acumulados no influyan positivamente en la actividad económica en los próximos meses por lo que en conjunto el PIB todavía tendría un crecimiento un poco negativo en 2010.