O'leary se sube a las nubes de Ryanair

Hace humo para tratar de difuminar la luz verde a la fusión de Vueling y Clickair que Iberia revalida esta semana. Pero -ya lo hizo con el asiento doble para obesos- con cada ocurrencia, el presidente de la low cost europea sólo se traga su propia humareda. Michel O'leary baraja en España. Tira balones ajenos con el cierre de su base en Valencia y el abandono de sus operaciones en Fuerteventura. Se le suben a la cabeza el incremento del 35% de pasajeros frente a un descenso del 3% del mercado español y su recién estrenada corona de segunda aerolínea por clientes en el mercado ibérico, por delante de Spanair y Air Europa.

En tres años quiere adelantar por la derecha a Iberia, aunque esté a más de 20 millones de usuarios de diferencia. Pero un vistazo al año completo le recuerda que los galones son sólo temporales y que los driblajes a Fernando Conte serán otra cosa, ahora que amasa su filial Air Nostrum y su participación del 45% en la fusión de Vueling. Ryanair olvida la maldición de sus números rojos en el tercer trimestre -que repetirá en mayo-: carga con pérdidas, pero se engolosina con más de 400 nuevas naves y una treintena de rutas. Los costos se le disparan, y reconoce que sólo con la supresión de tasas y la ayuda de Aena -que no está por la labor- podría despegar hasta donde quiere.

O'leary se empeña en intentar convertirse en el único Nostradamus salvado de las zozobras del sector. Busca refugio, con el horizonte confeso de superar a Iberia en crecimiento, aunque no le acompañen las cifras: en el primer trimestre de 2009 Spanair ha perdido un 36% de pasajeros frente al mismo periodo del año anterior, seguida de Iberia con una caída del 22,6% y Air Europa del 18%. En cambio, Ryanair (con la mitad de pasajeros que la antigua aerolínea de bandera) gana un 10,6%. Algo inédito, incluso en las compañías de vuelos baratos, ya que es la única de las grandes que sigue creciendo. Air Berlín ha perdido un 5% y Easyjet, un 7%. Pero en el conjunto del pasado año de 2008, Iberia -que sólo espera reducir la oferta como mucho un 3% en un máximo de seis meses- mantiene  la primera posición, con 33,5 millones de viajeros, seguida de Spanair, con 18 millones, Air Europa, con 15,6 y Ryanair en cuarto lugar con 14,8.

No tiene ojos para las pérdidas de casi 119 millones de euros (161 millones de dólares) durante el tercer trimestre de 2008 -frente a los beneficios de 35 millones de euros del mismo periodo del año anterior- ni siquiera para los posibles rojos -que sólo anticipa cuando le preguntan- durante el primer trimestre del año, a pesar de que descuenta un avance del tráfico del 13%. Se encaramela con las previsiones de ver crecer el tráfico total de pasajeros de Ryanair crecerá cerca del 15% este año, desde los 58 millones de pasajeros en 2008 a 67 millones. Y, sobre todo, con la carrera de voracidad en la que se desgasta.

Se ríe de la gripe porcina, cree que no es más que una excusa “para que los políticos no hablen de la crisis global". No ha tenido más remedio que cerrar su base en Dusseldorf, admite que si las autoridades alemanas mantienen su hoja de ruta para despegues y aterrizajes Ryanair "tendría que reestructurar todas sus rutas en el país y ha renunciado a impulsarse en su 29% para comprar Aer Lingus, pero se encapricha del mercado ibérico y "sigue creciendo": sólo en 2009 Ryanair abrirá 39 nuevas rutas hacia y desde ocho aeropuertos españoles: -Alicante, Girona, Granada, Ibiza, Palma, Reus, Santander y Sevilla- a pesar de que sus propios cálculos pasan por que España -que ha perdido en lo que va de año 4 millones de pasajeros-  perderá 30 millones a lo largo del presente ejercicio.

De espaldas a la realidad y sus resultados, baraja las fichas del tablero español. Depende de un mercado a la baja, pero prevé alcanzar un total de 67 millones de pasajeros en 2009, de ellos 18 millones en España y 3,5 millones en Madrid. No podrá llegar a Barcelona- jura que sólo operará en el aeropuerto barcelonés de El Prat si Aena reduce a la mitad las tarifas aeroportuarias y de navegación aérea. No niega, con la boca pequeña, la urgencia de negociar con muchos de los aeropuertos donde ya opera para aumentar sus rutas, y donde no opera para hacerlo. Pero pretende tender la mano sólo si los costes son cero. Y  se tira de cabeza a la piscina tanto como para atreverse a tentar -al menos de cara a la galería- la suerte en el aeropuerto de Ciudad Real, donde le gustaría operar con tres vuelos semanales hacia Londres. 

A contracorriente de un mercado que reduce los nuevos pedidos de aviones hasta un 93%, O'leary araña en la guerra de precios, se vuelve loco con las rebajas: Desde finales de abril de 2009, la compañía aérea cuenta con una flota de 183 nuevos Boeing 737-800 NG con pedidos en firme para otros 109 nuevos aviones que se entregarán durante los próximos 3 años. Pero el irlandés hace saber que está negociando con Boeing y con Airbus la compra de 400 aviones para las rutas de corto y medio radio., aunque aplazará negocios como el del largo recorrido.