Paro de por vida

Rafael Vidal
Las últimas cifras conocidas sobre los entresijos del desempleo en España denuncian que uno de cada cinco parados lleva más de tres años sin encontrar trabajo. Reduciendo algo el plazo, vemos que el 60% del total de los parados lleva más de un año sin rascar bola. Las cifras en sí no dejan de ser una lamentable radiografía de la situación creada tras las reformas laborales del Partido Popular, que han permitido despedir barato a los trabajadores considerados caros para poder reemplazarlos por mano de obra más barata.

Esa radiografía nos dice también que el mercado laboral español ha perdido experiencia, reemplazada en parte por mano de obra barata de la que, por cierto, una alta dirigente de la patronal ha dicho recientemente que no se merece ni el salario mínimo por su baja formación, es decir, que aún quieren trabajadores más baratos.

Una de las cuestiones que hay que plantearse es qué ofrecen los empresarios a sus clientes tras deshacerse de los obreros cualificados, que ahora dicen no encontrar en el mercado. Cómo será el producto final de esas empresas que ahora hacen frente a su producción con mano de obra que ni siquiera merece el salario mínimo, según sus representantes.

Parece obvio que los empresarios no se atreven a ofrecer un puesto de trabajo al precio actual a personas cualificadas, de ahí que casi 200.000 parados de más de 55 años hayan dejado de buscar empleo por aburrimiento con lo que, de paso, han rebajado las cifras del paro para gloria del Gobierno que facilitó sus despidos.

Los últimos datos sobre producción indican que las empresas españolas han ganado competitividad, pero ha sido exclusivamente por los recortes salariales, no porque ahora se produzca mejor. No ha habido cambios reales en el sistema productivo porque ese es un ámbito de decisión de los empresarios y, desgraciadamente, las reformas laborales no han abordado esa cuestión.