Pillos pillados en el pille

Le suele denominar optimización fiscal a la práctica más común entre algunas (demasiadas) de las celebrities que pueblan la fauna mediática ibérica. Pero en realidad es un neologismo que pretende vestir bien a la evasión de capitales, al fraude tributario. Es una evasiva a la que juegan, entre muchos, jugadores y actores. Pero la clientela no es fija, es muy variable y estable, porque muchos repiten jugada. Son los pillos, los pillados por la Agencia Tributaria en distintas modalidades de pille.

En su defensa aducen caza de brujas y acoso profesional al considerarse en un estatus de  celebridad y de estrellas mediáticas. Asesorados (mal) por sus asesores, utilizan estructuras fiscales complejas para ocultar ingresos, ceder derechos (con falsedad) y cobrar más tarde en una cuenta en Suiza. A esto llaman optimización, a una evasión clara, de libro, de impuestos. Se oculta dinero en paraísos fiscales para declarar poco y pagar mucho menos. Es lo de siempre.

Lo cierto es que la Agencia Tributaria actúa con las cartas boca arriba, siempre tras las irregularidades de siempre ("la manita" la llaman, los cinco tipos susceptibles de delito fiscal) entre ellos los paraísos fiscales, las sociedades pantalla o las firmas patrimoniales. Sus clientes son a menudo celebrities que aman a España por encima de todo -dicen- pero que como prueba de su lealtad no pueden demostrar porque aman también eludir al fisco español.

La elusión fiscal se había convertido en un deporte de snobs, jugando con la complicidad (punible) de los asesores fiscales que les recomiendan y ayudan a crear sociedades de diferente y oscura tipología fiscal, sobre el papel legales pero que el juez entiende y tiende a interpretar por la intención que subyace del juego, por la intención última, que no es otra más que pagar menos. La práctica es tan simple como el razonamiento de Hacienda: por qué un ciudadano va a ceder unos derechos de imagen a una sociedad en un paraíso fiscal. La sola sospecha de evasión lleva al fisco a señalar que hay indicios de infracción o delito. Esto, que siempre ha sido así, sigue sin ser entendido por muchas (demasiadas celebrities).