Plan de infraestructuras

El principal dilema que surge en el nuevo plan de infraestructuras que prepara el Gobierno es cómo salvar la financiación del mismo. Se prevé que este nuevo plan de inversiones, dirigido con urgencia a aumentar la demanda interna global, se financiaría con bajas de gastos corrientes del Presupuesto del presente año, pero, ¿en qué capítulos se producirían las bajas? Y aquí comienza la lucha interna que tiene a día de hoy a dos ministerios de uñas, Economía y Administraciones Públicas. Se estima que el nuevo plan estaría cubierto en tres cuartas partes por la congelación salarial de los sueldos de los funcionarios, aumentos de plantilla de la Administración y de altos cargos, materias todas ellas correspondientes al capítulo 1 del Presupuesto. De la misma forma que causarán baja los aumentos de crédito del capítulo 2 del Presupuesto destinados a la adquisición de bienes corrientes; el capítulo 4 de subvenciones a empresas y algún gasto más correspondiente a la contratación de servicios externos a la Administración.