Observatorio de Telecomunicaciones

R y Euskaltel presionan con sus galones a la CMT y Sebastián

Ana Zarzuela

Hacen valer el éxito de su modelo, sacan brillo a su doble faz de OMV y operadores de cable y, con los resultados en ristre, insisten en calentar una lucha en la que chocan sables Sebastián, Solbes y la CMT. Caixanova, la Xunta de Galicia y Ajuria Enea arriman el ascua a la sardina de  R y Euskaltel y riegan las concesiones regionales de la cuarta generación de banda ancha móvil, esas mismas que aún no germinan en las ‘macetas’ de Sebastián y que al Secretario de Estado Ros le gustaría arrancar de cuajo.

Lo hacen con mucho más que las aguas del compromiso entre el PSOE y el PNV para dar una licencia de telefonía móvil a Euskadi. R, con la bandera del liderazgo de rentabilidad entre todos los operadores en España; Euskaltel, con su fortaleza en cable y tv. Ambas, con la habilidad de su piel autonomista para driblar la tormenta del consumo en móvil, banda ancha y televisión en el mercado español.

R anhela un sitio en la trinchera abierta por las urgencias presupuestarias de Moncloa con las palas del PNV. Aunque en España y Latinoamérica todavía se están desplegando las tecnologías 3G (UMTS-WCDMA) y 3,5G (HSDPA), la industria ya tiene puestos los ojos en el siguiente paso, el 4G. Caixanova se aferran a las urgencias presupuestarias de Pedro Solbes -con el que ya han chocan por la fusión de cajas- y R a la bandera de la `patria chica’ de José Blanco. La solvencia con la que le adquirió a FENOSA el 35,4% por 150 millones de euros no sólo habla de la soltura económica de  Caixanova, también de que las pretensiones de Julio Fernández Gayoso pasan por mimar su apuesta estratégica en el tejido industrial y el 66,5% en la operadora, que tiene mucho que ver con un beneficio neto de 190 millones de euros al cierre de 2008, el 15,2% más que en 2007.

R mantiene su cuota de cable, a pesar de sus piruetas en la guerra de precios; se acaba de lanzar a una oferta de conexión a internet  que elevará hasta 100 megas la capacidad de acceso a la red. No oculta sus aspiraciones a llegar al 60% de la población gallega en los próximos años (a pesar la orografía y la dispersión poblacional del territorio) y a intentará "operar con tecnología radio si consigue alguna de las nuevas licencias". Y no se resiente del lanzamiento de su línea de telefonía móvil, móbil R, a pesar de que  tendrá una contribución negativa durante los primeros años de explotación. Por eso, junto a Telecable y Euskaltel se miran en el espejo del adsl británico -el primero en la diferencia territorial- y se aferran a la fragmentación regional del espectro de la telefonía prometida por el pacto PNV-PSOE. No sólo sería la puerta a una rebaja de alquiler de redes; les permitiría tocar con las dos manos un mercado hasta ahora distante, entregarse a la convergencia, sacarle brillo a los galones de operadores integrados (capaces de dar teléfono fijo y móvil, acceso a Internet y televisión en un sólo paquete). Y hacerlo en exclusiva, sin pasar por el peaje de ninguna de las cuatro grandes operadoras móviles nacionales. Serían mucho más competitivos, sobre todo en el mercado empresarial, donde sus precios móviles compiten difícilmente con las ofertas de Movistar, Vodafone y Orange. Y les abriría la puerta -gracias a la llave de su accionariado y su ascendente político- a una mejor cobertura rural, a mayor gloria de  la Xunta de Galicia y Ajuria Enea.

Euskaltel tiene ya en una mano el cetro de operador principal de telefonía fija, recién perdido por BT. Y en la otra, el título de operador principal de telefonía móvil. Tendrá que mover ficha: un mismo accionista no puede ejercer sus derechos sociales en dos operadores principales. Una cesión menor, ahora que las bendiciones del Lehedakari Ibarretxe y el horizonte del acuerdo entre Moncloa, Ferraz y el PNV le abren una puerta que el mercado le había negado.  Con 301.000 clientes de telefonía fija y 260.000 en telefonía móvil, tras una década en el mercado, la operadora capitaneada por José Antonio Ardanza ha superado ya la ruptura del pacto con Amena a cambio de Orange y quiere crecer en toda España, más allá del País Vasco y Navarra, de la mano de Viva Mobile, su nuevo operador móvil virtual apoyado en la corporeidad de la red y las licencias de Orange. Después de haber invertido más de 1.300 millones en el desarrollo de su red de fibra óptica, con más de 255.000 kilómetros desplegados, y en su red de telefonía móvil, ya a finales de 2007 conseguía ocupar la cuarta posición en telefonía fija a nivel nacional en cuota de mercado sobre ingresos y convertirse también en cuarto operador en ingresos y líneas en telefonía móvil a finales de 2007. La compañía está obteniendo los frutos de las inversiones realizadas en años anteriores y el crecimiento de las líneas de telefonía fija por red propia de la compañía vasca ha aumentado este año un 5 por ciento, frente al 0,8 por ciento del mercado. Los ingresos en servicios de telecomunicaciones fijas de la compañía crecen más de un 2%, mientras que en telecomunicaciones móviles se mantienen.

Euskaltel sigue teniendo la fortaleza en cable y tv. Ha superado las 202.000 líneas en el País Vasco, con un crecimiento del 15,5%, frente al incremento del 14% del mercado. La TV Digital de Euskaltel ha celebrado sus cien meses con un crecimiento en 2008 su cuota de mercado hasta el 38%, frente al 33% que presentó en el ejercicio anterior. Y la contratación de su Televisión Digital crece el doble que el sector, un 20%, con un total de 48.633 abonados. Pero necesita una baza en el mercado móvil.

En el segmento de banda ancha, Euskatel ha experimentado un crecimiento del 15,5% (con más de 202.000 líneas), una décima por encima de crecimiento de banda ancha del mercado. Pero el acceso a la banda ancha de cuarta generación (LTE) es exclusivo, tanto que, por ahora, sólo el pacto de Moncloa y los de Sabin Etxea se lo ponen a tiro. Para ello se utilizará la banda de frecuencias de 2.500 a 2.690 Mhz, hoy sin uso, pero reservada para introducir los nuevos servicios de telecomunicaciones móviles de cuarta generación a través del nuevo estándar tecnológico LTE, la continuación de la tecnología actual 3G/UMTS que aún se encuentra en pruebas para los propios proveedores de infraestructura.

ESPADAS EN RISTRE

Ardanza se resguarda en el silencio de la presidencia de Euskaltel. En su despacho, la mesa está ya puesta, pero el banquete de la banda móvil de cuarta generación sólo se servirá si Redtel y los hombres de Miguel Sebastián no se lo ponen más crudo a los planes de la operadora vasca. El vicepresidente económico no ha dudado en canjear la fumata blanca para sus presupuestos a cambio de los territorios de la banda ancha en el País Vasco y la corona del PNV, que –confiesa Iñigo Uzkullu- ya había hecho de Euskaltel su elegida para la gloria de la banda móvil de cuarta generación, incluso antes de cerrar un acuerdo con la Moncloa y Ferraz. Moncloa está dispuesta a guardarle un sitio a Euskaltel en el mapa de las licencias de telefonía móvil, aún a costa de hacerlo en las espaldas de Orange, Telefónica, Vodafone y Ono -las cuatro con red propia -y de azuzar la guerra con Sebastián.

Pero la materialización de la concesión de las nuevas licencias puede tardar más de lo previsto. Como avanza Cinco Días, Industria se está planteando retrasar la concesión a la espera de que la tecnología LTE esté lista. Y -aviso para navegantes- el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Francisco Ros jura que aún no se ha dicho la última palabra sobre las concesiones regionales. Y -a lo peor para Euskaltel-, ésta la sigue teniendo el Ministerio. Por ahora, tendrá, al menos, que atender la queja de Redtel. De R y Telecable, si fuera por Industria, por ahora, ni hablar. Sus pretensiones complican aún más la ecuación y el duelo final entre los intereses de Solbes, las urgencias pactistas de Ferraz y la bandera ‘jacobina’ de Miguel Sebastián, poco partidario de cualquier opción que suponga fracturas del mercado nacional. Tanto que pueden condicionar las pretensiones de Euskaltel, si, a golpe de presiones, Moncloa busca la tercera vía -control del espectro por el Estado y de la licencia por el Gobierno vasco-, o acepta la propuesta que R y Telecable venden ya en los despachos de la Xunta y el Principado y que Ardanza podría estar dispuesto a avalar como mal menor: auditar el espectro en busca de huecos vacíos en la banda 800-900 MGz y dar opción a otro operador que se trocearía. Así se mantendrían las tres de Vodafone, Movistar y Orange y se colaría en el hueco la propuesta por los operadores de cable.