Rajoy dirigirá la economía

Alfonso Pajuelo
Rajoy hará también de vicepresidente económico y no ha señalado ningún ‘primus inter pares’ entre el equipo económico por mucho que se intente creer que lo será De Guindos. Su aparente poder puede quedar eclipsado por un Ministerio de Hacienda al que se ha adosado Administraciones Públicas, dos de los focos principales de atención gubernamental en los próximos meses, tanto por lo que a Presupuestos se refiere como por la cantidad de toros que tiene que lidiar en AAPP. Además, el jefe de la Oficina Económica de Moncloa, personaje muy importante en esta ocasión, será Alvaro Nadal muy cercano a Montoro. En cualquier caso, Rajoy ha hecho un Gobierno de fieles y ha elegido a los que tenía más a mano después de “perder” más de un mes más lo que corresponda, quizá otro mes, para que los ministros busquen, nombren, cohesionen y pongan a trabajar a sus propios equipos, y eso suponiendo que Rajoy no tenga ideas propias al respecto, que puede ser.

A De Guindos le van recordar constantemente dentro y fuera de España su paso por Lehman y a Montoro el vocerío estridente que le ha caracterizado en estos últimos meses. Afortunadamente estamos hablando de dos personas con bastante experiencia política y de gestión administrativa, ambos conocedores de los entresijos de los Departamentos que les ha tocado en suerte, pero también tendrán que pechar con la sensación de que están donde están porque Rajoy no ha podido acceder a otros, no ha encontrado o se ha encontrado con una o varias negativas. De ahí que pase a ocuparse hasta del día a día de la política económica con la dirección de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos. Rajoy vigila de cerca.

Al resto de los miembros del Ejecutivo experiencia no les falta, excepción hecha del ministro de Industria, Energía y Turismo, una sorpresa que rebaja el tono general del Gabinete. Este también va a ser un Departamento crucial para un político formado en provincias pero que carece de conocimientos suficientes sobre los sectores bajo su férula, aunque es de suponer que ésta se convertirá en guante de seda porque va a depender y mucho de los secretarios de Estado o subsecretarios de su Departamento, cargo en los que previsiblemente Rajoy tendrá algo que decir, y seguramente lo dirá. Industria es un ministerio impulsor, al igual que Fomento, pero a diferencia de éste hace muchísimo más que emplear los fondos públicos en cuatro actividades muy definidas y tasadas. Solo Energía representa un reto mayúsculo y crucial para el país.

Si para Rajoy el valor principal es la fidelidad habrá que deducir que éste va a ser un Ejecutivo cohesionado capaz de trabajar bien en equipo y eso es una excelente noticia. Ahora queda lo más importante: ponerse a gobernar.