Órdago a la grande por el saneamiento financiero

Rajoy propone sortear la agenda europea y retrasar el `rescate´

Espera mayor concreción de la unión bancaria para solicitar la asistencia soberana limitada
En Moncloa se preparan para la `travesía del desierto´, un viaje clave hasta junio del que dependen 41.500 millones de euros
Juan José González

Mariano Rajoy ha optado por reunir a su equipo de exploradores para hacer la travesía del desierto; pretende llegar a Bruselas en el mes de junio con reformas en marcha y resultados que agraden al gran jurado, formado por Alemania y los duros socios del Norte. Para entonces, la capital belga (también europea) contará con caras nuevas. El Eurogrupo estará presidido por un financiero holandés, Jeroen Dijsselbloem, sustituto de Jean-Claude Juncker. Pero será la presidencia semestral de la Unión, a cargo de Irlanda (país intervenido) la que parece centrar el interés del Ejecutivo español, pues será la encargada de gestionar una agenda cargada de citas clave, que van desde el próximo 21 de enero, primer Eurogrupo, hasta llegar al 27 de junio con la reunión del Consejo Europeo. El interés de Rajoy no es otro que ganar tiempo para presentar resultados, lograr la flexibilidad en el recorte del déficit e ir comprobando posibles avances en la unidad bancaria. Y todo ello necesario para evitar la asunción de 41.500 millones de euros, el pago del saneamiento financiero, para que sea a cargo de la eurozona. Rajoy se la juega.

La diplomacia española ya está en marcha, y se espera que alcance su máximo funcionamiento en los próximos días. El objetivo es la primera cumbre que celebrará el Eurogrupo, donde es probable que se produzca el relevo del actual presidente Juncker. El holandés es un perfecto desconocido para el presidente español, tan sólo se sabe que no es un entusiasta de los países del sur, luego ya se sabe que en principio será un aliado menos. Sin embargo, la presidencia de la Unión contará con un presidente de un socio intervenido, la primera vez que se da el caso, como es Irlanda. Rajoy cree que el desequilibrio entre el holandés y el irlandés se producirá a favor del irlandés, y por tanto, le beneficiará, en la medida en la que ambos compartan el mismo o similar estado de necesidad.

Pero la estrategia del presidente español pasa ahora por dilatar el tiempo, por evitar la petición de un rescate para la deuda soberana, algo que sin duda volvería a atraer a todos los fantasmas de una economía sin capacidad de resolver sus problemas. A tenor de los últimos datos económicos, Rajoy ha recuperado el aliento y se siente fuerte, capaz de prolongar la solicitud de asistencia financiera. Confía en la coyuntura que le puede favorecer si la diplomacia española funciona bien en Bruselas. La tarea pasa por conseguir una buena posición en los Presupuestos de la Unión Europea para el período 2014-2020 que se empezarán a negociar en la reunión del próximo 7 de febrero, y en la que España aspira a obtener mayor flexibilidad en la reducción del déficit. Puede ser la cita clave del semestre, pues como consecuencia de esa segunda cita el 22 del mismo mes, la Comisión decidirá si amplía el plazo a España para cumplir con el déficit.

España se juega en esa batalla nada menos que 41.500 millones de euros, el importe del rescate financiero a la banca. Está en juego la recapitalización del sector porque se decide su posible retroactividad. En caso negativo, el golpe para las arcas públicas españolas pondría en peligro toda la estrategia del Gobierno en la actual crisis financiera puesto que el importe de la recapitalización bancaria ya no correría a cargo de la eurozona, sino de las cuentas españolas. 

En pocas palabras, puede decirse que la estrategia española estará a lo largo del semestre pendiente de un hilo muy fino. El rescate, ahora más que nunca, estará condicionado por los resultados de las reformas del Gobierno, pero también de la estrategia del grupo del norte, los aliados de Alemania, es decir, Holanda, Finlandia, Suecia… los contribuyentes netos que solicitan y presionan por mayores recortes. Por esta razón, Rajoy parece mostrarse seguro de que cuenta con aliados del sur, como Francia, Italia y probablemente Reino Unido, aunque éste último se encuentre en fase de definición respecto a su papel futuro en una Unión de la que duda.

La piedra angular del Gobierno ante las próximas seis citas de enero a junio, tiene al sector bancario como principal (y único) centro de atención. La reforma del sector bancario, aunque avanzada, parece haber iniciado el curso sin pulso; la subasta de Catalunyacaixa se encuentra paralizada, Novagalicia bloqueada y el resto de las operaciones pendientes, Caja3, Liberbank BMN y Banco CEISS esperan señales de sus administradores para seguir adelante. Bankia continúa en su trabajo de reducción y saneamiento intensivo, una fase de cirugía que le puede llevar a superar los plazos previstos. En resumen, la reestructuración bancaria, destino de la ayuda financiera de Bruselas, sigue pendiente, lo que dificulta cualquier decisión de la Unión favorable a la retroactividad de la recapitalización directa al sector. De ahí que la `travesía del desierto´ emprendida por el Ejecutivo español se presente como una peligrosa pirueta que puede durar seis largos y excitantes meses.