Redesa es de Teresa

José Sevilla no ha aguantado más. Conocía desde hace tiempo los deseos de Pedro Sánchez de colocar en el gestor de la red eléctrica española a uno de los suyos y evitar a un Sevilla siempre respondón y bien armado técnica e intelectualmente. Se sabía del interés de ilustres ex ministros por hacerse con el preciado sillón de la cotizada semipública, la que mejor paga a sus altos directivos y la que mejor remunera a sus consejeros, envidia de la Corte del Reino.

Desde la formación del Gobierno, corren las listas de candidatos para presidencias de organismos `independientes´ que pronto deberán ser renovados, como también para ocupar sillones cómodos, calientes y templados, con poder, viajeros y remunerados con excelencia económica. Listas que ahora deben atender a dos colores, el rojo y el morado, socialistas y podemitas, socios en el mismo barco.

Es sin duda la nueva etapa de gobierno en coalición, una ocasión propicia para los cambios de caras y estilos de gestión. Pero dentro de un orden, pues las compañías que están en mercados deben observar normas estrictas, respetar la ortodoxia y la idiosincrasia propias de la gestión empresarial. Y Sevilla ha cumplido con los principios y valores de esa gestión. Se va obligado por la hostilidad de algunos ministros y ministras, y abandonado con la mayor deslealtad de Sánchez.

Algo barruntaba el hoy consejero de Indra, Miguel Sebastián, cuando hace unos meses comenzó a moverse, a ofrecerse y hacerse visible en diversos ambientes públicos y privados. Sebastián siempre está cerca del peligro, ojo avizor, con el gatillo preparado, listo para el disparo. En principio, su misión consistía en mantenerle ocupado y vigilante de Abril Martorell, tarea que ejecuta a la perfección. Pero ahora parece que es otra, más golosa, a la que está llamado Sebastián, a Redesa, que `depende´ de Teresa y que por eso le interesa.