Regla de tres

Rafael Vidal
Los mercados no nos quieren y malvenden nuestros activos financieros hasta ponermos al borde del rescate, al tiempo que demandan en más de tres veces la oferta de esos productos financieros en cada nueva subasta. La Unión Europea nos apoya porque estamos haciendo lo correcto, pero nos niega cualquier ayuda para hacer frente a la actitud de los mercados y sus consecuencias. Si esto fuera una regla de tres, la solución pasaría a engrosar la larga lista de problemas matemáticos que, antes que buscar una respuesta, plantean una simple paradoja que un buen día alguien resuelve después de tomarse unas copas.

Nos encontramos en una situación cuyo planteamiento es estrictamente cínico por parte de todos los participantes, salvo por los que asistimos perplejos al espectáculo y sufrimos sus consecuencias. Los mercados manejan la situación de manera que siempre le sacan provecho, es decir, dinero. Los políticos les siguen la corriente, a pesar de quejarse de vez en cuando de la injusticia del trato recibido y, lo que es más sospechoso, apenas hay voces disidentes en todo este proceso. Esta regla de tres parece fácil de resolver y apunta a que los políticos -la mayoría- trabajan para "los mercados" o están muy a su favor sin que ello les cree problemas de conciencia.

Viene esto a cuento de la dimisión de Peter Doyle, renombrado economista del FMI, avergonzado por cómo se estaba gestionando la crisis. Si alguien, a quien se ha tenido en cuenta durante muchos años como asesor, no está de acuerdo en cómo se están haciendo las cosas, es por que hay alternativas que ni siquiera se han mirado y mucho menos estudiado, lo que plantea demasiadas dudas sobre los que están haciendo "lo correcto", según ellos mismos, pero que nos conducen al desastre, según los resultados de lo que hacen.

La interconexión entre políticos y financieros resulta evidente, y sospechosa, en Europa y nos plantea muchas dudas sobre la finalidad real de la política aplicada en esta crisis. Una política que favorece a unos cuantos y que perjudica a la mayoría de los ciudadanos, pero que nos venden como la correcta. Lo que empezó como una crisis financiera en Estados Unidos ha contaminado al conjunto de la banca y lo que vemos hasta ahora es un farragoso proceso de salvamento de ese sector financiero a costa de los ciudadanos de muchos países y con la aquiescencia de la clase política. No sé cómo, pero me parece que he resuelto la regla de tres.