OBSERVATORIO DE ECONOMÍA

Retos de los sistemas sanitarios para 2018

Cándido Pérez Serrano* (KPMG)

Los profesionales del sector sanitario son conscientes de que los próximos años serán cruciales para los sistemas de salud. Estos tendrán que hacer frente a, entre otros retos y en función de las geografías, la búsqueda de fórmulas para adecuarse al rápido aumento y envejecimiento de la población, tendencias que suponen una amenaza para su sostenibilidad a largo plazo.

Estamos ante un importante cambio de escenario debido a la mejora de la eficacia terapéutica derivada de los avances en la investigación, al aumento de la demanda por el crecimiento demográfico y el aumento de la esperanza de vida. Simultáneamente, la debilidad de las finanzas públicas en el mundo desarrollado por la inversión de la pirámide poblacional y por la prolongada crisis económica, dificulta la financiación de mayores niveles de gasto público para esta finalidad. No obstante, se echa en falta una mayor concienciación sobre la magnitud de la reforma que el sistema necesita para abordarla. No hay que olvidar que, según la OCDE, la población mundial en 2050 superará los 9.300 millones de habitantes, lo que supone un aumento del 33% con respecto a la cifra actual.

Otro reto que observamos tiene relación con la forma de pagar a los proveedores. Los sistemas de salud están buscando la forma de eliminar los incentivos que retribuyen a los proveedores en función de la cantidad en favor de la calidad. Es decir, la tendencia es que la retribución a los proveedores por parte de los sistemas de salud tenga en cuenta los beneficios para los pacientes y la mejora de la salud de la población en general y no solamente el número de tratamientos realizados.

Por otro lado, la relación entre pacientes, profesionales de la salud, pagadores y proveedores es fundamental; influye en la calidad de los servicios y puede arrojar beneficios significativos. Se ha demostrado que los pacientes suelen tomar decisiones mejores (y más rentables) sobre la atención que reciben cuando tienen poder de decisión y están totalmente informados de las opciones a su disposición.

Y, un último punto es que los pacientes están exigiendo, y recibiendo, más control sobre la atención que reciben, y presionan a los profesionales sanitarios para que adopten una actitud más enfocada a la orientación que a la imposición. El modelo de atención debe cambiar desde uno donde los sistemas de salud prefieren esperar a que la enfermedad agudice y luego proporcionar el cuidado de los pacientes a un coste alto, a otro modelo en el que el foco está en la prevención de estas condiciones tratándola como grave desde el principio. Este modelo incluye el tratamiento de los pacientes de forma proactiva en su propio entorno.


Ante esto, cada organización y cada sistema sanitario tendrán que analizar su propio sistema, su propio mercado y su propio entorno de regulación, pero muchos de los retos a los que se enfrentan son comunes. Por ello se reclama  un compromiso y un diálogo global para intercambiar conocimientos, principalmente a través de las nuevas tecnologías, y se destaca la necesidad de elaborar estrategias de transformación e innovación para superar las dificultades a las que se enfrentan los sistemas de salud de todo el mundo.

* Socio Responsable de Infraestructuras, Transporte, Gobierno y Sanidad de KPMG en España