La `tormenta perfecta´ se dirige a Brasil

Santander y BBVA se juegan el beneficio de 2013

Botín permanece más expuesto, mientras FG sigue atrincherado en Bradesco
Juan José González

Una climatología adversa para la banca española amenaza las inversiones en el país carioca. La economía brasileña emite señales inequívocas de `sobrecalentamiento´, una fiebre que parece subir de grados cuando la inflación es muy elevada, camino de los dos dígitos, el endeudamiento crece cada vez que sale el sol, cae la competitividad, pleno empleo, muchos impuestos, etc. Los economistas hablan de burbuja brasileña, aunque lo cierto es que se trata de un guion que solicita la adopción de medidas de contención y auxilio con urgencia. En este escenario que se complica por momentos, los dos bancos españoles con mayor presencia en la zona: Santander y BBVA, han seguido pautas de comportamiento bien diferente. Ahora confían en mantener las posiciones, más expuesto el primero que el segundo, y aguantar la respiración mientras pasa el `calentón´ de la economía brasileña, a la espera de que las medidas económicas surtan efecto. A punto de cumplirse el ecuador del ejercicio, las dos bancos ven peligrar el beneficio de 2013.

Dos formas de reacción diferentes en función del tamaño y de las necesidades. Santander comenzó a moverse en diciembre. La gran mina del Santander se desprendía de casi 1.200 personas que dejaban la entidad tras un despido que se recordará en el país y que la entidad se vio obligada a explicar a la presidencia de la nación. Brasil es, según palabras de su presidente Emilio Botín, el país más importante del mundo para el banco, base clave, y el principal baluarte en el continente americano, de donde -en conjunto- procede la mitad del beneficio atribuido del grupo; en pocas palabras: la joya del Santander. La subsidiaria brasileña da empleo a 54.000 personas, y ha sido el conejillo de pruebas para que en diciembre pasado el grupo financiero español iniciara la primera medida de un ajuste de amplio alcance.

BBVA fue más lento, tardó más en reaccionar y como siempre, va detrás de Santander. BBVA reconoció que su presencia en Brasil no era rentable y que por eso decidió vender su filial a Bradesco. No se trata de una salida del país, tan sólo un movimiento táctico hasta que pase el temporal, diría más tarde el grupo bancario español.

En Brasil todo era crecimiento de dos dígitos, al menos de aquellos indicadores que interesan como el PIB, las exportaciones, el empleo... Pero la fatiga llegó al crédito y la demanda doméstica se viene abajo, a velocidad alarmante para una economía que aspira a pasar a la historia por la celebración de próximos eventos deportivos de repercusión en las audiencias de todo el mundo. El país carioca teme, incluso, que el principal socio comercial, China, reduzca drásticamente sus exportaciones: nada menos que el 17% del comercio exterior brasileño tiene destino al gran país asiático, demasiado comercio en riesgo. Así que, las autoridades locales ven peligrar la etapa de bonanza económica que alumbró las candidaturas deportivas y estimuló los más diversos planes de expansión empresarial a muchas compañías para abrir sucursal en el país.

La realidad ofrece un panorama bien distinto al que se pudo observar hace apenas un año. La economía del país se ha quedado sin el apoyo de la demanda de consumo interno y está ahora en manos de las corrientes internacionales que llevan o traen la crisis financiera de Europa a América. Se recordará que, en boca de los presidentes de los dos grandes bancos españoles presentes en aquel mercado, se trataba de la economía más prometedora del continente sudamericano y, por tanto, donde depositaban todas las esperanzas para que las cuentas de 2013 dieran un vuelco completo a los números del año pasado.

Pero como si nada, las estrategias de uno y otro parecen que seguirán castigadas por los desequilibrios de la economía brasileña. Persiste la inflación, que ya ha superado el 6% y ante la que el Banco Central del país decidió subir medio punto el precio del dinero hasta situarlo en el 8%. Y no será la última subida antes del verano. Lo peor de todo parece estar en que la economía no responde y crece en el primer trimestre a casi el 2% cuando las previsiones apuntan a que crecerá a finales de año un 4%. La tormenta perfecta para las dos entidades, Santander y BBVA, puede frenar en seco los beneficios de Santander y castigar la posición de BBVA, atrincherado en el capital de Bradesco. Ahora las dos entidades tienen en marcha movimientos alternativos: BBVA mira cada vez más hacia el norte, mientras Santander apuesta más por el sur. Pero en ambos casos, con la inseguridad del lograr beneficios en 2013.