Sebastián juega sus partidas en los tableros de la CNE y la CMT

A.Z.- Tira balones fuera contra el PP, pero para el Ministro la falta de “interlocutores” populares no es más que otra bombona de oxígeno para peinar el viento de la espera con la CMT y la CNE: el puzzle no encaja, demasiadas fichas y facturas pendientes con el PNV y CIU. Busca hacer de la necesidad virtud y colar la reestructuración y algún que otro enviado en la CMT y la CNE, aprovechando que el Pisuerga pasa por la renovación de sus consejeros. Parará la partida hasta abril, mientras no tenga a su mano todas las bazas que necesita, hasta que las elecciones en el País Vasco y Cataluña no despejen la fuerza de sus alianzas y la dimensión de sus obligaciones. Tiempo suficiente, además, para que los reguladores hayan digerido algunos de los dossieres más indigestos.

La renovación de los cuatro consejeros (todos ellos designados a propuesta del PP) y el presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) (a la espera desde diciembre) y de los tres consejeros y el vicepresidente de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) (paralizada desde junio) tendrán que aguardar al menos hasta abril. No antes de aprobar la Prospectiva Energética hasta 2030 -una especie de cuaderno de bitácora con el que determinar adónde va España en materia energética- ,  la Ley de Eficiencia y Ahorro Energético y sobre todo, desenredar el ovillo del déficit tarifario y sus 16.000 millones. Le esperan en 2009 la regulación del bono social, la tarifa de protección dirigida a los pequeños consumidores que deberá ser consensuada con las eléctricas y los derechos de emisión de C02. Y quiere hacerlo con las voces más cómodas, después de haber pasado meses de choques con la Comisión que ahora preside la ex diputada socialista Maite Costa.

Miguel Sebastián jura que no busca hacerle sitio a nuevos representantes del Gobierno en los Consejos de la CMT y la CNE, pero Industria ordena todas sus cartas sobre la mesa y, entre sus órdagos, baraja sintonizar con Europa con el ajuste de las estructuras de sus Consejos, la reducción de costes y un mayor control sobre su funcionamiento, a la misma velocidad que le pone nombres y apellidos políticos a sus ‘fichas’ en el ajedrez de los reguladores. Sebastián tiene la nevera llena de problemas pendientes y -paradojas de la política- para el ‘ministro jacobino’ la mayoría de los dolores de cabeza y algunas de sus soluciones pasan por los predios del nacionalismo. Para llevar a cabo el cambio de número de consejeros habría que reformar el artículo 48 de la Ley General de Telecomunicaciones y el Reglamento de la CNE de 1999 (el de 2006 fue anulado por el Supremo). Aunque las reformas pueden pasar por el peaje de un Real Decreto, sin que el PSOE mire a los lados, Economía y sobre todo Industria aprovechan para encajar compromisos políticos.

Con el PNV ya selló la paz por territorios. El cortafuegos peneuvista Coge cuerpo como una auténtica maldición para los impulsos jacobinos del ministro; por más que baraja, sus partidas se juegan con las cartas marcadas del PNV y los pactos y favores debidos de Ferraz. El PSOE ha contado con el apoyo silente del PNV para rechazar la moción del PP para instar al Gobierno a impedir que  empresas extracomunitarias tomen participaciones significativas en empresas energéticas que operan en el mercado español. No será gratis. Como no lo fue ya el respaldo presupuestario. Industria paró los caballos del traslado de la Comisión a Bilbao, pero a cambio, el PNV puede tener parte del pasaporte para la remodelación que Sebastián tiene en la cabeza, una catarsis que reduciría sus costuras, aún a cambio de ceder más sitio a peneuvistas y CIU. Para empezar,  Ajuria Enea  quiere aprovechar el proceso de renovación del consejo de la Comisión Nacional de la Energía (CNE), para asegurarse un puesto en el máximo órgano del supervisor. El PNV ya ha propuesto al viceconsejero de Innovación y Energía del Gobierno vasco, José Ignacio Zudaire, como su candidato para ser consejero en la CNE.

Industria choca además las espadas con Solbes y Ferraz por la concesión de  una licencia de telefonía móvil a Euskaltel a cambio del apoyo a los Presupuestos Generales. Y baraja los naipes de los favores debidos bajo la mesa de la renovación de la CMT, una entidad en la que es segura la salida de dos consejeros: Gloria Calvo, del Partido Popular, y Antonio Elías, de CíU, mientras que otros dos consejeros están pendientes de la renovación: Albert Martí, del PSC y Crisanto Plaza, del PP. Y donde más de una voz alza sus recelos hacia un nuevo mapa descentralizado de las licencias de móviles. La CMT puede ser otro rehén en la guerra en la que chocan sables Sebastián y Solbes, el secretario de Estado de Telecomunicaciones Ros y Zapatero. Moncloa está dispuesta a hacerle sitio a Euskaltel en la trinchera abierta por las urgencias presupuestarias de Solbes con las palas del PNV, aún a costa de hacerlo en las espaldas de las cuatro operadoras principales y de azuzar la guerra con Sebastián. Con las operadoras R y Telecable en juego, el pulso puede acabar -por obra y gracia de Moncloa- en una guerra de Cajas y territorios. Y la CMT, en otro de sus escenarios. La nueva geometría de la Comisión probará en carne propia si a Ferraz le queda alguna otra factura pendiente con Ajuria Enea, con el PSG o el BNG. Sus pretensiones complican aún más la ecuación y el duelo final entre los intereses de Solbes, las urgencias pactistas de Ferraz y la bandera ‘jacobina’ de Miguel Sebastián, poco partidario de cualquier opción que suponga fracturas del mercado nacional.

Sebastián amansa el tiempo, pero si quiere desenvolver su la ‘tercera Vía nuclear’- nada de centrales nuevas, pero más vida para las que ya existen- será con Garoña, como muy tarde en el segundo trimestre de 2009. Una opción que pasa por la oposición de los socios de gobierno del PNV- sus más radicales opositores- y por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que también tendrá una vacante vacía, tras la salida de Julio Barceló. Ya lo ha dicho Emilio Olavaria: el Partido Nacionalista Vasco hará todo lo posible por evitar que se postponga el cierre de Garoña, con o sin informe a favor del Consejo de Seguridad Nuclear. Y la eólica le calienta el aire al ministro en Galicia. Con el megaconcurso de parques eólicos, la Consejería de Innovación e Industria, controlada por el Bloque, han castigado a Unión Fenosa, Gas Natural e Iberdrola. Su empeño en saltarse y algunos de los descartados no amargan sólo al  Bipartito de Pérez Touriño. El eco golpea en Moncloa.