Sebastián sucumbe en las grietas del ADSL

A.Z.

Rectifica. Busca ponerle puertas al campo de la banda ancha, una grieta que se escurre entre la realidad y el deseo para la mayoría de las operadoras en las velocidades más altas. Las ofertas de ADSL de 20 Mbps se quedan en una efectividad media del 37%. Sólo Telefónica consigue en todos los registros del ADSL cumplir con una velocidad superior al 80%. Industria exigirá a los operadores que sea su velocidad teórica -no la real- la que llegue al menos al 80% de sus promesas.

La regulación le insuflará oxígeno a muchas telecos, ahora que Orange y Ono han plegado las velas de sus 20 y 25 megas, ahogadas en la brecha del incumplimiento. Dejará como están a la mayoría de los consumidores, sin garantías, pero a resguardo en las velocidades más bajas, donde la efectividad ya es superior al 80%. Pero castiga a los usuarios y a las operadoras que se aventuran en las cúspides más altas de la banda ancha, obligados a renunciar -aunque no quieran- a las ofertas con desfases de velocidad.

Si la ‘montaña’ de la banda ancha no llega hasta las promesas de su publicidad, la regulación se acercará a las fronteras de la realidad. Con esa máxima por bandera, el Ministerio de Industria Sebastián sucumbe a las evidencias: exigir una velocidad real determinada podría suponer un sobrecoste para el usuario y es técnicamente imposible garantizar un caudal constante, ya que depende de elementos externos como el equipo del cliente. Paradojas del ‘proteccionismo’ de Miguel Sebastián, si el borrador de Carta de Derechos de los Usuarios de Telecomunicaciones al que ha tenido acceso Cinco Días llega a buen puerto, puede acabar perjudicando a los usuarios más avanzados, por encima de los 20megas. Lo normal es que una compañía tenga una cartera limitada de productos. Un cliente que contrata 20 megas puede sincronizar a 15 Mb. Con las nuevas medidas, un usuario que contratara 20megas pero sólo alcanzara 15 tendría que conformarse con contratar la modalidad inferior.

Industria no contempla nada parecido al reglamento británico (PDF) que preferirían las telecos, que sólo obliga a informar al usuario de la velocidad teórica y en caso de ser muy inferior a la que va a contratar, ofrecerle opcionalmente un paquete inferior. El borrador de la Carta de Derechos de los Usuarios de Telecomunicaciones tampoco mejorará la disponibilidad de la red y la penetración que, según un estudio de Cisco, en colaboración con la Escuela de Negocios Saïd de la Universidad de Oxford y el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo, son necesarios para que España pueda aprovechar las posibilidades que ofrecen las aplicaciones web existentes en el mercado y obviar que dispone de un ancho de banda inferior al necesario.

El cielo del ADSL a alta velocidad se les echa aún encima a la mayoría de las operadoras españolas. Según los datos del propio Ministerio de Industria, ya en el tercer trimestre de 2008 la mayoría de los clientes recibían velocidades reales cercanas o superiores al 80% de lo anunciado en su banda ancha. Los caudales más bajos, de uno, tres y cuatro megas, se ajustarían perfectamente a la norma incluso si se exigiera velocidad real y no teórica. En los seis megas, Jazztel no llega, aunque se queda cerca, y Orange flaquea bastante. Una década de liberalización le ha servido a España para consolidar su éxito en banda ancha -un 20% de penetración frente al 6,9% de media de la UE- hacerse con los galones de líder europeo de banda ancha móvil  y consolidarse como uno de los países punteros en cobertura de la TDT (el 90%) y en internet rural.  Pero  las ofertas de ADSL de 20 Mbps se quedan en menos de la mitad de la velocidad -un 37% de media-. Lo acaba de detallar un informe de Adslzone.net y los informes de calidad de servicio. Más allá de los 30 megas, escasea  la competencia. Sólo Ono podría competir con Telefónica en el cielo de los 100 megas. Y a la vista de la retirada de los 25 megas no está para alardes. Poco por aquí y menos por allá, la mayoría amasan el humo de sus promesas, pero retocan hasta su publicidad. Lo ha hecho Orange: ya no habla de adsl a 20 megas, ha cambiado el nombre del producto por el de “Máxima velocidad”, que promociona con el “hasta 20 Mbps”, y tan sólo Ya.com (propiedad de Orange), mantiene un producto con el reclamo de los 20 Mbps y un exiguo “hasta”. Sigue la yenka pliega-velas de Ono con la retirada de sus 25 megas.

Telefónica es una rara avis en un mercado como el español, uno de los países de Europa donde es más barato navegar por la red, pero en los que el ancho de banda es aún inferior al necesario para aprovechar las posibilidades de las aplicaciones web. Sólo la operadora que preside César Alierta se blinda en todos los registros del ADSL. Ha pasado la ‘prueba del nueve’ de la banda ancha de más velocidad y bate en efectividad y velocidad a las ofertas a 1, 3, 6 y 30 megas. Ha concluido la migración automárica de 1.180.000 clientes del ADSL 3 Megas a 6 Megas. Es la más efectiva en la conexión a 1 mega -con un 81,2%, lejos de la media general del 78%- y en 3 megas,  el más común aun en España. Se ha estrenado en los seis megas con un 83% (frente al 76,8% de media) y la modalidad que consigue mayor efectividad es la de 30 megas con Telefónica, hasta un  93%. Alierta y los 5.000 clientes que desde abril se han subido al carro de los 30 megas a examen pasan la “prueba del algodón” de la fibra. Telefónica es más cara que sus competidoras europeas en las velocidades más altas -un 54,6%- pero sus 30 megas ofrecen un 92,85% de la velocidad prometida. Un porcentaje de eficiencia a años luz de las ofertas de ADSL a 20 megas, con el 37,3% de media, según un estudio de ADSLzone.

Para 2015 se necesitará un ancho de banda de bajada de 11,25 MBps y de subida de 5 MBps, lejos aún de los efectivos ahora: bajada 3,75 MBps y subida 1 MBps. Las operadoras han encontrado aire en los 30, 50 y 100 megas, pero la fibra, el cable y el VDSL2 piden sitio. La FTTH de Telefónica comienza a hacérselo.