Siria afianza una alianza contra Israel en América latina

Pedro González
El presidente sirio, Bachar Asad, visita hasta el miércoles Brasil y Argentina después de haber recalado en Venezuela y Cuba la semana pasada. Un viaje de contenido esencialmente político, destinado a consolidar una alianza anti-israelí con el denominado eje bolivariano y dos de sus más sólidos respaldos: los que le prestan al presidente Hugo Chávez sus colegas Lula da Silva y Cristina Fernández. Salvo Cuba, en los otros tres países existe una amplia colonia de origen sirio (en Argentina llegaron incluso a colocar a Menem como inquilino de la Casa Rosada), pero también existe igualmente una comunidad judía de fuerte influencia en los sectores comerciales y financieros.

América Latina ha mantenido tradicionalmente en conjunto una neutralidad equidistante respecto de Oriente Próximo, rota a partir de las tomas de posición de Hugo Chávez, progresivamente pro-iraníes y pro-árabes en general y a la vez más y más anti-israelíes. El lenguaje chavista ha ido creciendo en agresividad, identificándose plenamente con el del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad. Ahora, con ocasión de la visita a Caracas de Bachar Asad, ambos han calificado a Israel de “Estado terrorista y genocida al que hay que parar los pies”.
 
El líder sirio ha recibido, además, el pleno respaldo del caudillo venezolano para recuperar los Altos del Golán, dejando entrever que Venezuela facilitaría todo tipo de medios a su alcance para conseguir ese objetivo. Como sustento a las acciones de futuro, Asad y Chávez se han comprometido a apoyar todas las iniciativas de Irán, tanto las tendentes a eludir las sanciones adoptadas por la ONU, posteriormente agravadas por las adoptadas por la Unión Europea y Estados Unidos, respectivamente, como las destinadas a hostigar a Israel ante la opinión pública internacional, por ejemplo con el envío sucesivo de las denominadas “flotillas humanitarias” a la Franja de Gaza.
 
En sus proclamas para forjar esta nueva alianza, ambos presidentes la han calificado de “eje de los valientes”, por contraposición al “eje del mal” acuñado por el ex presidente George W. Bush. Por cierto, aunque el presidente Obama no utilice ya esa expresión –referida en su día a Irán, Siria, Cuba y Corea del Norte, y modificada posteriormente-, no por ello ha aflojado la presión sobre quienes Estados Unidos considera fuentes de acciones terroristas o cooperadores necesarios, clasificación en la que siguen encuadrados Teherán y Damasco, mientras que Caracas “no coopera lo suficiente”, por emplear la expresión genuina del Departamento de Estado norteamericano.
En la misma línea política, Bachar Asad también ha reafirmado con Raúl Castro su apoyo a las reivindicaciones sirias en particular, unidas a las del pueblo palestino. Aunque las declaraciones de condena a Israel no han sido tan estentóreas en La Habana como en Caracas, el fondo de intento de marginación internacional de Israel es el mismo. Por otra parte, cabe señalar que la identificación política de los tres dirigentes –Chávez, Castro y Asad-, si bien por procedimientos diferentes coinciden en el aprecio por el carácter prácticamente vitalicio de sus respectivas magistraturas.

No es ese evidentemente el caso de Lula y de Fernández de Kirschner, aunque en este último caso el intento de prolongación en el poder se realice con carácter matrimonial. Los dirigentes brasileño y argentino serán sin duda menos vehementes que sus colegas venezolano y cubano en su incondicional apoyo a su colega sirio, si bien no han dejado de mostrar a lo largo de sus respectivos mandatos un progresivo abandono de la equilibrada equidistancia de antaño.
 
Para completar la agenda, la gira tiene también un componente económico y comercial, aunque de mucha menor envergadura que el capítulo político. Se están firmando diversos acuerdos de fomento del comercio bilateral, además de inversiones en sectores estratégicos. Así, reviste particular importancia la construcción de una refinería en Siria, donde el 33% del capital sería venezolano, y el 67% restante sirio, iraní y malayo. La tecnología será aportada por Caracas en su práctica totalidad. Este incremento de relaciones obligará también a ampliar las conexiones aéreas regulares. Al misterioso vuelo Caracas-Teherán que todas las semanas conecta ambas capitales con una carga que despierta numerosas sospechas, según los servicios secretos de varios países, podría unirse una escala en Damasco, aunque quizá no sea precisamente el fomento del turismo el objetivo fundamental del mismo.