Vodafone no logra mantener su compromiso y recorta el dividendo un 40% ante el menor crecimiento

En noviembre, el nuevo presidente dijo que el plan de ahorros le permitiría pagar los 4.100 millones
Carlos Schwartz
Por primera vez en su historia la operadora de telefonía móvil británica Vodafone anunció una reducción de su dividendo, que caerá un 40%. En noviembre, el nuevo presidente de la empresa, Nick Read, dijo que la operadora mantendría su dividendo de 4.100 millones de euros gracias a un plan de ahorros, además de sugerir que podría vender las torres de transmisión. Sin embargo sus reveses en los mercados europeos de telefonía, en particular en España e Italia, y en África del Sur, han reducido las previsiones de crecimiento. Read argumentó que el recorte del dividendo estaba vinculado a los costes de desplegar la tecnología 5G. Sin embargo, los ingresos totales de la empresa cayeron a 43.700 millones de euros de los 46.600 millones registrados en el anterior año fiscal. La empresa anunció una pérdida de 7.600 millones de euros en el ejercicio acabado el pasado 31 de marzo. Los analistas de bolsa sospechaban que el farol de mantener el dividendo era difícil de sostener, y en línea con estas suspicacias -que no vienen de ahora- el precio de las acciones en bolsa cayeron desde los 230 peniques a comienzos de 2018 hasta los 130 peniques actuales. El saldo de la deuda viva del operador al 31 de marzo era de 27.000 millones de euros, una dato que se debe contrastar con la urgente necesidad de inversión para el desarrollo del nuevo protocolo de telefonía que la empresa quiere introducir este año. 
Ha sido este elemento, el nivel de deuda, lo que ha determinado que hace escasas semanas Moody's haya degradado la calificación del operador y Fitch hiciera una advertencia por el endeudamiento. La empresa ha acudido a subastas de espectro para el 5G en Italia y Alemania, dos mercados que considera vitales para su desarrollo. En el primer país la subasta fue en 2018 y tuvo un alto coste para los operadores con una recaudación fiscal de 6.500 millones de euros, mientras que la alemana este año, que rondó los 5.200 millones, no es imputable al ejercicio anterior, como sugieren fuentes de la operadora. 

Fuentes del sector de telefonía móvil afirman que las previsiones de la empresa sobre el efecto de los “ahorros”, que incluyen una regulación de empleo en España, y la valoración del coste de inversión en 5G “fueron manifiestamente equivocadas”. Las subastas de espectro fueron caras, pero eso ya estaba claro que sería así tras celebrarse la italiana, la alemana solo siguió ese lineamiento. Pero aún faltan las de Reino Unido y Francia, en las que deberá invertir más dinero, y ello no se hará con el ahorro del dividendo.

En un reflejo del empantanamiento de las operaciones de la empresa en España el operador cerró su ejercicio fiscal con una caída de los ingresos por servicio del 6,4%, hasta los 4.275 millones de euros, y un retroceso del Ebitda del 23,5% hasta los 1.079 millones, así como un notable descenso de la rentabilidad. La compañía dice que estos retrocesos son el resultado de su decisión de no adquirir derechos de retransmisión del fútbol -el Partidazo y la Champions League- y del coste de la campaña promocional para no perder clientes tras su decisión. Si esto es real, está claro que no participar en la venta de derechos fue un grave error. 

Pero lo que está claro es que la empresa ha chocado con una guerra de precios en el sector y que su posición de operador de móviles e insuficiencia de oferta en contenidos para el servicio residencial ha hecho mella en sus ingresos. Sus ingresos totales en el año fiscal completo cayeron un 5,5% hasta los 4.688 millones, y el margen de rentabilidad en el año cayó 5,5 puntos porcentuales hasta situarlo en el 23%, de acuerdo con la información de la empresa. La operadora ha sufrido una sangría importante con bajas netas del orden de los 100.000 clientes en telefonía móvil y banda ancha fija. En televisión las bajas de contratos netas fueron del orden de los
50.000 clientes. 

La decisión de la cabecera de la empresa de reducir el dividendo pone de relieve precisamente estas dificultades en sus operaciones europeas, con el añadido que el objetivo de intervenir de forma acelerada en el despliegue del protocolo 5G supone un esfuerzo financiero considerable. Desde la óptica de los analistas en el sector de las telecos el recorte del 40% no es suficiente para alimentar la maquinaria de la inversión requerida y esperan que la empresa lance a corto plazo un nuevo plan de inversión si quiere reanudar el crecimiento ahora estancado.

Pero todo indica que el operador se encuentra atrapado en un punto de viraje sumamente complejo en el cual tiene en juego lograr una oferta combinada de servicios en los principales mercados en los que opera dejando de ser un operador de telefonía móvil. A Vodafone se le complicó el futuro cuando la oferta de telefonía adoptó la forma de una convergencia de servicios que sumaban la línea fija residencial, la banda ancha y la oferta de televisión por cable. 
Desprovisto de elementos para esa batalla debió adquirir activos y la batalla por rentabilizarlos no está claro que la pueda ganar en el largo plazo sin adquirir un nivel de deuda que le será difícil de sostener. La empresa rechazó la posibilidad de una fusión con la operadora de cable estadounidense Liberty Global, y en lugar de ello optó por adquirir los activos de la misma en Alemania y países del este de Europa. La operación por importe de 18.400 millones de euros forma parte de la mochila de deuda con la que carga ahora Nick Read. 

Si se debieran juzgar las perspectivas de éxito de la empresa a la luz de la experiencia en España no parece que el éxito vaya a coronar el esfuerzo de la empresa a escala internacional. Los errores de gestión en el mercado español no serán fáciles de superar y el intento de implantar el protocolo 5G este año en un grupo de ciudades españolas que aún no se hizo público va a disparar el gasto, con unos ahorros que no serán suficientes para el esfuerzo. No está dicho que la implantación del 5G redunde en un aumento explosivo de la demanda en la franja de la telefonía móvil. Eso está por verse.